jueves, 21 de septiembre de 2017

"MONÓLOGO". RELATO PUBLICADO EN "REFUGIOS"

Participo en el número 3 de la Revista "Refugios" con el relato "Monólogo".

https://refugiosrevistacul.wixsite.com/refugios/single-post/2017/09/14/Mon%C3%B3logo





MONÓLOGO


Antonio J. Quesada


“Decidí, / hija mía, / no traerte / porque
/ no me gustaba un pelo todo esto. /
Dos brazos menos para fregar escaleras, pensé”
(Poema “Hija mía”. Lo leí por alguna parte…
En “Poesía a instancia de parte”, para ser exactos)


Lo siento, hijo mío. Perdóname. Perdóname por todo, hijo. Lo siento en el alma, de veras.
No sabes cuánto siento, hijo mío, que todo haya salido así.
Perdón. Perdón. Perdón. Mil veces perdón.
Perdón, hijo mío. Perdón…

No está este mundo como para permitirse el lujo de ser débil, hijo mío. Te devorarán, no tengas la menor duda, porque esto funciona así. Desgraciadamente, esto funciona así.
En este mundo hay que ser fuerte, y no sólo eso: hay que ser un gran hijo de puta para ser respetado por los demás y para que no te tomen por el pito del sereno, hijo mío. Es así. Es una gran desgracia, pero es así: no se puede ser bueno, hijo. No se puede.
“Como vayas de bueno por la vida te comen por los pies”, repetía siempre mi madre. Tu abuela…

Cuando uno viene de abajo, hijo, tiene que ser consciente de que todo será más complejo para él. Cualquier paso que pretenda dar en la vida será más difícil, pues no hay alfombra roja ni manto de flores debajo de nuestros pies, como sucede con otros. No: para nosotros, el suelo es frío, hay cristales rotos, orines y puede que incluso sangres. Debemos andar con mucho cuidado, por tanto. La mano que nos ofrece alguien, si es que existe, suele buscar nuestro cuello.

¿Por qué, hijo mío? ¿Por qué nosotros? Perdona, hijo, mi desesperación: no te pido explicaciones, no. Sería absurdo: soy la causante de tu desgracia, ¿acaso puedo culparte a ti de algo? Perdona a tu madre, a veces no sabe lo que dice.
A lo mejor es que no me atrevo a hablarle directamente a ningún dios, pues no creo en ninguno, y te tomo por interlocutor válido a estos efectos, hijo. En cualquier caso, es una crueldad. Eres el destinatario menos indicado para mis frases. Lo siento.

La alegría por el nacimiento de nuestro primer hijo, por tu nacimiento, se enturbió rápidamente, hijo mío: el “imprevisto” (¡cómo nos gusta utilizar eufemismos!) hacía presagiar una vida incómoda para ti y (permíteme ser egoísta) también para los que te rodeábamos. La palabra maldita, entonces desconocida por nosotros (pues pensamos que las desgracias, como los accidentes de tráfico, siempre afectan a los demás), pasó a formar parte de nuestro diccionario familiar. Dios mío… ¿por qué nosotros?
En la habitación del hospital, en soledad, lejos de todo y de todos (no quería añadir a nadie más sufrimiento), lloré. Cuando todo pasó, lloré. En la intimidad, pues este dolor era mío. Mío y casi solo mío.
Lloré, hijo mío. Lloré mucho. Lloré como nunca había llorado hasta ese momento. Y una duda me rasgó el alma: si yo falto algún día, hijo mío, ¿quién se ocupará de ti? ¿Quién te cuidará, hijo, cuando yo no esté?
Estas cosas hay que pensarlas.

La pasión de los padres primerizos se enturbió con la nueva situación. Ahora debíamos dedicarnos en cuerpo y alma a ti, a nuestro hijo postrado en su carrito. Nunca llegarías a andar solo, hijo: tu mente sufriría un retraso mental importante y jamás podrías valerte por ti mismo. Tus padres deberían estar siempre a tu lado. No nos pesó, pero teníamos que pensar mucho más de lo normal. Si traíamos a un hermano al mundo puede que algún día nos sustituyera en ese cuidado, pero… ¿podíamos arriesgarnos a traer al mundo a otra persona que tampoco pudiera valerse por sí misma? Y si hubiéramos podido hacerlo, ¿era justo hipotecar la vida de alguien de esa manera?
No. Decidimos no traer ningún hermano, hijo. De sobra lo sabes: la vida se convirtió en algo duro, y no era justo implicar a más inocentes.
No.

Entre tu padre y yo nos multiplicamos, hijo. Nos multiplicamos para trabajar, para tener el piso decente, para cuidarte, para tenerte todo lo feliz que pudieras llegar a ser. Tu padre hizo también un gran esfuerzo, hijo, no vamos a negarle sus méritos cuando existen.
Pero la situación nos fue minando, hijo mío. La alegría se había esfumado por la ventana, así como las expectativas de futuro. ¿Qué futuro? Nuestro talante intentaba ser el mejor, pero… la profunda tristeza interior que nos invadía se adueñaba de nuestra alma.

“…En la crónica de sucesos, hoy tenemos que contarles un acontecimiento muy triste. El cuerpo sin vida de S. M. P. ha sido encontrado en su casa, en el barrio del Polvorín, de nuestra ciudad, tendido en su cama, sin aparentes indicios de violencia. Además, también estaba, en la misma estancia, el cadáver de su hijo, de diez años de edad, enfermo de … . Las primeras investigaciones apuntan a que la madre se ha suicidado por medio de una ingestión de medicamentos, mientras que antes de hacerlo mató a su hijo por asfixia.
Según han informado fuentes de la investigación, la suicida ha dejado unas hojas manuscritas que, quizás, puedan arrojar algo de luz acerca de los móviles del suceso, aunque todo esto no se puede conocer de momento. El padre del menor y ex-marido de la fallecida se personó en el domicilio de la fallecida y se ha mostrado destrozado por este desenlace, que no esperaba, según ha declarado. Seguiremos informando acerca de este luctuoso suceso.
Por último, pasando a los deportes, el Atlético de Madrid ganó anoche la Supercopa de Europa tras vencer al Inter de Milán por dos goles a cero, en Mónaco. Los goles de Reyes y “Kun” Agüero permitieron al campeón de la Europa League imponerse al campeón de la Champions. Tras este resultado, el Inter ya no podrá igualar al Barcelona de Guardiola en número de títulos ganados en una misma temporada.
Esto es todo, queridos oyentes, las noticias volverán aquí dentro de media hora. Buenos días”.
(Extraído del boletín de noticias de una cadena local de radio).

Tú ibas creciendo, hijo mío, y necesitando cada vez cuidados más específicos. ¿Recuerdas el coche adaptado que compramos? ¡Cómo encareció la compra, qué de números hubo que hacer! ¿Recuerdas tu carrito para pasear? Afortunadamente, desde la Asociación nos ayudaban mucho, y nos permitían compartir vivencias con personas que estaban en situación parecida a la nuestra.
Pero lo que era un beneficio también pasó a convertirse en fuente de dolor: allí tu padre y yo conocimos a la madre de Raquel. ¿Recuerdas a Raquel, verdad, hijo? ¿Aquella niña rubita de ojitos tan azules, pobrecita? ¿Y a su madre? Qué doloroso es todo, hijo mío. Qué doloroso es, incluso, recordar el dolor.
La madre de Raquel: aquella divorciada tan guapa de la que se acabó enamorando tu padre. Ese día que jamás olvidaré tu padre me confesó que ya no me amaba, que quería divorciarse de mí para iniciar una nueva vida junto a ella. Mi mundo, mi pequeño mundo, nuestro pequeño mundo, se vino abajo del todo. Que el hijo era de ambos, que no me preocupara por eso, pero… que necesitaba vivir.
Mi vida social era, ya entonces, nula: mi vida era mi trabajo, tu padre y cuidar de ti, pues habías cambiado nuestras vidas total y absolutamente. Pero ahora tu padre se sentía renacer. Incluso parecía más joven.
No me malinterpretes: tu padre no se desentendió de ti, pero si se fue de casa era lógico que se desentendiera un poco. En cualquier caso, hijo, no le tengas odio: tu padre siempre ha sido bueno contigo. Que no lo haya sido conmigo es algo entre él y yo, tú no tienes nada que reprocharle. O casi nada.

Sola, sin nadie en la vida, sin más ayuda que la de la Asociación, la casa se me caía encima, hijo mío. Cada mañana sentía la esperanza de que ese día cambiase todo para mejor: siempre tiene uno esperanzas, es humano. Dejarte en el colegio, jornada laboral, comida veloz, vuelta y fin de la jornada de trabajo, recogerte del colegio, posible paseo por el parque y… cuando llegábamos a casa, enclaustramiento hasta el día siguiente. Raro era el día en que podíamos pasear con gusto, hijo mío, pues el tiempo aquí acompaña poco, y ya sé lo que te molesta la lluvia. Pero hice lo que pude, hijo mío. Hice lo que pude. Cada día en el que un rayito de sol te localizaba te sentía renacer.
¡Cómo te gustaba el sol, hijo! ¿Recuerdas, el sol, qué bonito era pasear con sol? Tú no podías expresarlo, hijo mío, pero… ¡cómo te gustaba que te sacase a pasear por los jardines o por el campo cuando había sol! ¡Cómo disfrutabas! Aunque no pudieras expresarte, yo lo sabía: volvías más feliz.
Pero no todos los días era domingo, hijo mío. No todos los días. Bien lo sabes.

Un día. Otro día. Otro día. Otro día. Otro día. Otro día. Un domingo: paseo por el campo o paseo largo por algún jardín. En el mejor de los casos.
Un día. Otro día. Otro día. Otro día. Otro día. Otro día. Un domingo: paseo por el campo o paseo largo por algún jardín. En el mejor de los casos.
Una semana. Otra semana. Otra semana. Otra semana. Un mes...
Otro mes. Otro mes. Otro mes…
Un año…
Esto no tiene salida, hijo mío. Esto no tiene salida.

Lo siento, hijo mío. Perdóname. Perdóname por todo, hijo. Lo siento en el alma, de veras.
No sabes cuánto siento, hijo mío, que todo haya salido así.
Perdón. Perdón. Perdón. Mil veces perdón.
Perdón, hijo mío. Perdón…
Perdón por haberte traído a este infierno. Perdón de corazón, hijo mío.
Perdón.

martes, 12 de septiembre de 2017

"EL PRIMER HOMBRE" DE ALBERT CAMUS

¿TODAS LAS HISTORIAS LA HISTORIA? NO

Hace mucho tiempo, demasiado ya, que no creo en la Historia. Mucho menos en la que intentan colarme, escrita con mayúsculas y cargada de himnos, banderas, ofrendas florales en fechas señaladas y no sé qué más (además te la cuentan intentando redimirte de algo). Soy más de Brassens, claro, y de la Literatura. Creo en las historias, con minúsculas y en plural.
Y tiendo a apasionarme, además, con aquellas historias que me interesan. La de mi admirado Albert Camus, por ejemplo, es una de ellas. Vuelvo, en estos días en los que veo demasiadas banderas por todas partes, a "El primer hombre", el manuscrito que acompañaba a Camus aquel fatidico 4 de enero de 1960.
Y metiendo la nariz en el apasionante libro, y adentrándome en la historia de Albert, soy muy feliz. Me pierdo el telediario, las tertulias de televisión, los desgastantes y embrutecedores debates en las redes sociales y, de paso, gozo y valoro más a Albert Camus.

sábado, 9 de septiembre de 2017

DESCONEXIONES



Unas reflexiones, ara que no tinc vint anys, que pensé que se podrían publicar en un Diario de tirada nacional. Iluso de mí.
Se las regalo a mi mejor editor. Al único al que no tengo que hacer la pelota, ni acceder a él tras buscar contactos para que me recomienden. A mí mismo. A mi blog.



La desconexión sentimental, o una habitación para dos, si ya no nos queremos

demasiado

 

 

Antonio J. Quesada

Profesor de Derecho Civil

Universidad de Málaga

 

 

España tiene un problema (político) y necesita ir al psiquiatra. El primer paso para comenzar a resolver cualquier problema es reconocer su existencia, pues de lo contrario empezamos mal. Esto está al alcance no solamente de cualquier psicólogo, sino también de cualquier enfermo con arrebatos de lucidez. “No, si yo controlo, esto no es un problema, cuando quiera lo dejo”, nos confiesa el adicto a no sé qué droga, alcohol, tabaco o a lo que sea que genere adicción, con los ojos como platos, movimientos espasmódicos y sudando a mares. ¿Resulta creíble? ¿Seguro que estamos bien?

España como problema. Catalunya como problema. Parezco un legatario de la Generación del 98 venido a menos y pasado por la thermomix de los tiempos de la posverdad, que es como aludir a los tiempos del cólera pero en posmoderno. España sufre un grave problema político territorial que, como no se ha solucionado, ha acabado convirtiéndose en un previsible problema jurídico. Y en estos días inciertos asistimos a una inevitable obra de teatro que, si no fuera tan dramática, aburriría hasta als cargols: los diálogos de los protagonistas son tan previsibles que casi parecen estereotipos, y eso no beneficia a la musculatura narrativa del guión. Por un lado, las autoridades catalanas y una considerable parte del pueblo catalán, que se levantan contra las leyes del Estado en una huida colectiva hacia adelante, asegurando que las suyas son mejores, como más fetén, se envuelven en la senyera (oficial u oficiosa) y, abrigaditos, juegan al independentismo canónico e irredento. Por otra parte, las autoridades del Estado y otra buena parte del pueblo, catalán y español, que proponen lo único que se puede proponer en el punto en que estamos: aplicar la Ley. Esto no es ningún proyecto más allá del normal desarrollo del Estado de Derecho, por lo que no es solución política ilusionante. Ley, Ley y más Ley. Autoridades para las que, si hay algo sagrado en este valle de lágrimas, no es el Estado social ni el libre desarrollo de la personalidad, sino la unidad de la Patria. Hasta ahí podíamos llegar: “antes roja que rota”, decían en otros tiempos. 

Un problema tan grave como el que sobrellevamos tratado como si fuese una final de la Copa del Rey de fútbol, con muchas cabezas que embisten y pocas que piensan (ya nos lo enseñó Antonio Machado). El independentismo, como el nacionalismo, es una postura muy legítima (tanto, al menos, como las concepciones contrarias), siempre que se respete el ordenamiento jurídico de un Estado democrático. Lo contrario sería huir hacia ninguna parte y a velocidad de crucero: pretender que brille la legalidad desde la ilegalidad. Complejo. Me recuerda esto a aquellas entrañables películas italianas de Vittorio de Sica y de Pietro Germi, en las que el matrimonio all’italiana se basaba en el engaño y el divorzio all’italiana en el asesinato de la esposa. Malament, tú.

Y al margen de este espectáculo teatral tan previsible estamos asistiendo a las consecuencias sociopolíticas que, por desgracia, pueden asociarse a un proceso como el que se vive en un país como el nuestro: la inevitable polarización, con listas negras, rebaños gritones que insultan a rebaños menos gritones, sean los que sean, gentes que defienden a los suyos a la legionaria, “con razón o sin ella”, guerras de banderas, vuelos gallináceos de diversos pelajes y la democracia que acaba saliendo por la ventana como el gas cuando uno abre una botella de champán (perdón, de cava).  No hay que vivir en una sociedad totalitaria para tener una mentalidad totalitaria, nos lo enseñó Orwell hace tiempo. Cuidado.

“¿Qué hacer?”, se planteó Lenin alguna vez, hace mucho de aquello. “¿Qué hacer?”, nos podemos plantear nosotros ahora. Jurídicamente no hay debate: el Estado tiene la legitimidad para hacer lo que hace (y podría llegar más lejos). Con todas las bendiciones legales democráticas. Pero políticamente sí tengo más dudas: hay un problema, sí, aunque algunos no quieren verlo, y debemos solucionarlo si no queremos que la herida siga abierta, caiga sal y se produzca una desconexión, ya que no jurídica, sí sentimental, emocional, y al cien por cien. “No me dejáis partir, ¿verdad? Pues ahora me vais a aguantar”. Para quien simplemente se plantea vencer, el problema está resuelto: quien prefiere convencer lo tiene mucho más complejo.

Personalmente tenemos una inquietud: ¿seremos capaces de reconducir emocional y jurídicamente todo para ser capaces de estar cómodos en este Estado o nos sucederá lo que de algún modo planteaba el gran Jaime Gil de Biedma en aquel mítico poema, y ocuparemos una habitación para dos, aunque ya no nos queramos demasiado? Cuidado: “No hay nada tan dulce como una habitación / para dos”, aseguraba el inolvidable texto poético. Correcto. Pero, ¡ay, si no nos queremos demasiado, a ver cómo sobrevivimos en esa habitación! Qué incomodidad, ¿verdad?

Temo a la desconexión sentimental: temo a la habitación, porque intuyo que, cuando termine la función, podamos no querernos demasiado.

 

martes, 15 de agosto de 2017

SIEMPRE CON ANTONIO MACHADO


Posiblemente en el mundo sobran tantas estatuas como las que faltan, así como se suele dedicar calles a personas que no las merecen (en otros casos hay honrosas excepciones). Cosas del poder.
Antonio Machado, con el único poder de su pluma y de su Genio creativo, vale más que todos los mediocres que aquí y allá puedan/podamos rebuznar (en castellano, catalán o esperanto, esto es universal) y hacerle la vida imposible. La vida imposible durante su vida y la vida imposible después de su muerte.

PD: siempre seguiremos leyendo a Don Antonio Machado, pero el nombre de los grillos que cantan a la luna se recordará poco o nada. Justicia poética.

MARIO BENEDETTI

Vuelvo, en estas fechas, a releer cuentos de Mario Benedetti. Le releo periódicamente (a veces cuentos, a veces novela, a veces poesía, incluso su biografía y ensayos).

Tengo con Benedetti una deuda impagable, como aficionado a su creación y como aspirante a creador. De Benedetti aprendí que se puede aspirar a la belleza desde la sencillez (como aprendí de Delibes), que se puede aspirar a ser creador sin que el ego salga en procesión por sí mismo cada mañana, que se puede uno comprometer con su trabajo (el gran compromiso del creador) y, además, aspirar a que los principios que consideras oportunos se plasmen en la realidad, luchando por ello. Y, cuando empecé a emborronar papeles, gracias a Benedetti conocí a personas inolvidables, también lectores de Mario, por medio de un club de lectores benedettianos sin fronteras.

Mario, con todo, está también muy maleado: para ser el más guay-solidario-progre-chupi-sensible del lugar (y de facebook, obviamente) está muy bien citar alguna presunta frase de Benedetti (y te da una pátina que no te permiten Coelho o Bucay), preferentemente unida a su rostro o a un paisaje o a una imagen africana. Por otra parte, también hay quien le tiene reparo atávico, porque no entra en sus cánones políticos (una vez me plantearon hacer un trabajo jurídico-literario, y cuando propuse hacerlo sobre "Pedro y el capitán" parecía que estaba mentando a Satanás; el mundo del Derecho, ya se sabe).

Ahora vuelvo a sus Cuentos, y siempre estoy cómodo con ellos (como con cualquier rincón de la obra de Benedetti). Con "Monteviedanos" (casi tan cómodo como con "Poemas de la oficina", que tanto me llegan, por mi modo de ser laboral). Con "La muerte y otras sorpresas". "Con y sin nostalgia" y "Geografías" me recuerdan que todo aquello de las dictaduras iberoamericanas (cuando el Cono Sur era conocido como "el Cono de la Bernarda") no era precisamente un invento. "Despistes y franquezas", con su prosa poética y la belleza desde la brevedad. Y así con todo: dicha y comodidad.

Vuelvo, en estas fechas, a releer cuentos de Mario Benedetti. Vuelvo a casa.

lunes, 14 de agosto de 2017

El Desencanto después de tantos años (EN ASTORGA, EL AÑO PASADO)

En Astorga Redacción se hicieron eco de mi conferencia del año pasado en la Casa Panero de un modo muy extenso. En los diarios leoneses del día hubo más atención que la que mis actividades culturales han tenido durante años en la prensa malagueña.



 El profesor Antonio Quesada habló en su conferencia 'La caterva infiel de los Panero o la apuesta total y sugerente por la creación' de la posible influencia que han tenido los distintos miembros de la familia Panero en los jóvenes creadores, así como también en el imaginario colectivo, viendo un poco las peculiaridades de cada uno de ellos. 


La conferencia tenía lugar en el contexto de las jornadas de la Cátedra de Leopoldo Panero de la Universidad de Laguna. Antonio Quesada también habló de las posibles influencias de las películas de ‘El Desencanto’ y ‘Después de tantos años’, que en algunos casos han sido para bien y en otros no tanto. Cómo han modificado estas películas la manera de verlos y de verse, de ubicarse en el mundo; como ambas películas han influido en su obra, como se han releído sus respectivas obras después de ellas, y como ellos mismos han  

¿Qué sucede con los Panero?, se planteó el conferenciante casi al final de su comunicación. “¿Por qué los jóvenes siguen leyendo a los Panero? Porque estamos ante unos creadores espectaculares con una obra creativa coherente en cada uno de ellos, que en parte atisbamos en el cine. Pero ojo al mirar las películas, hay que aprender a verlas como lo que son, porque de lo contrario podemos equivocarnos y bastante: Pensar que por mucho que eso pueda ser un docudrama, estamos hablando de personajes. La realidad cinematográfica puede no ser la del día a día de la vida, y eso deberíamos de tenerlo en cuenta, no lo tomemos como algo necesariamente real porque aparezca en una película…El gran perjudicado del Desencanto, siguió diciendo Antonio Quesada Sánchez, fue sin duda Leopoldo Panero”.
 
Una vez en el turno de preguntas se desencadenó un diálogo muy interesante que rebullía los demonios del pasado, allá cuando el estreno de la película en Madrid y los traía hasta aquí mismo a La Casa de Panero. (Transcribimos gran parte de ese diálogo, pues si bien la película del Desencanto ya ha sido asimilada en España e integrada en la historia del cine, en Astorga continúa la lucha y la disputa que se inició con su estreno. Que si al arruinar su biografía se fue el niño de la calidad poética por el desagüe... En Astorga queremos separar todas las cosas y estamos como al principio)

Un familiar de los Panero, un sobrino nieto de Leopoldo inició el diálogo señalando que “la imagen de Leopoldo en el momento del Desencanto se vio muy dañada y que había que ver la obra del escritor, analizarla  y no denostarla desde su biografía…”

Antonio Quesada: A pesar de eso creo que Jaime Chavarri supo hacer su trabajo perfectamente. Fue capaz de cambiar el modo de ver y de interpretar a alguien, de modo bastante injusto, como ya he dicho. Pero no se puede negar que desde el punto de vista técnico hizo un trabajo impecable, hizo exactamente lo que quiso y Querejeta supo también  jugar  en esta película  como en ‘La prima Angélica’, o en ‘Cría cuervos’ etc, con la idea de  poner en duda ese concepto de familia tradicional, utilizando a la familia Panero.

Javier de la Rosa: Yo voy a anotar una cuestión muy simple. No hay que olvidar que el cine es una industria.

Antonio Quesada: Efectivamente, la felicidad no vende…Tenemos que ofrecer sangre  e higadillos ¿no?

El sobrino-nieto de Leopoldo Panero: Tal vez me equivoqué. Pero creo que tal vez la familia misma no supo ver lo que había realmente y lo que percibió fue una crítica contra un padre de familia y no otra serie de cosas. Se dejó guiar por ese sentimiento. Pero el asunto era mucho más complejo de lo que realmente…Y entonces, si que hay que valorar las obras tanto del padre como de los hijos. Pues eran cuatro personas de mucho talento.

Antonio Quesada: Muchísimo e increíblemente atractivas. Por eso dan tan bien ante la cámara. Las personas que estaban trabajando en la filmación estaban literalmente alucinadas. ¿Esto qué es? Claro, no los conocían. Chavarri les decía, no, no esto es tan solo una cena más, son así de espectaculares, así de creativos, así de geniales…El gran público va a descubrir sobre todo a Felicidad y a Michi, que son los creadores entre comillas sin obra; porque tanto Leopoldo como Juan Luis tienen ya un camino que luego se verá confirmado, y en la segunda película cada uno jugará con su propio imaginario todavía más, cada uno es más que nunca él mismo. Fíjense que la segunda película es una especie de metáfora de la derrota o de la soledad. Ya no estamos hablando de eso tan metafísico de que si la familia, de que si el franquismo, todo aquello que aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid se utilizó para criticar con El Desencanto. Por eso la imagen de Leopoldo se va a ver especialmente perjudicada porque está siendo utilizado como escusa. Pero es que luego se le convierte en el símbolo de la familia tradicional,  o en el poeta del Franquismo, que también es bastante inexacto. Y si a ello le unimos la visión de 'Felicidad', la visión de género, que por aquella época empezaba a estar afortunadamente de moda; pues todo eso va hilvanando un discurso que no va a beneficiar en ningún caso a Leopoldo.  Y teniendo en cuenta esa creatividad tan desbordante de los distintos miembros que hablan muy bien y escriben tan bien...Pues se puede deslumbrar en una cena, pero cuando eso queda en una película es algo más serio; pues podemos tomar por verdades oficiales algo que a lo mejor no deja de ser una 'boutade', algo que no va más allá de un pequeño comentario irónico…Como tomemos como verdad oficial lo que puede ser una verdad narrativa, en este caso cinematográfica, pues a lo mejor dejamos de interpretar correctamente y luego nos encontramos con toda la literatura que hemos ido viendo.

Fernando Alonso: Yo quiero decir una cosa que yo no sé si tú lo sabrás. Cuando se vino a hacer esta película no se vino con la intención de hacer una película, se vino con la intención de hacer un reportaje sobre la inauguración de un monumento, y luego hubo un cambio radical. En la película empieza hablando mi padre… Yo tuve la desgracia, y es una desgracia, de ir a la presentación de la película en Madrid y me quedé con ganas de marcharme de la película por el daño atroz que se hizo a Leopoldo, que me parece de una absoluta injusticia…

Antonio Quesada: Le agradezco muchísimo este testimonio de primerísima mano. Sí le comento que tanto el productor como el director tenían una serie de demonios familiares y de obsesiones que volcaron en esta película. La película no consiste únicamente en una familia que critica al padre; sino que realmente pone en duda un status quo, un concepto tradicional de familia...  (Aquí fue interrumpido por Fernando Alonso)

Fernando Alonso: El acto era un homenaje a Leopoldo Panero por toda la calidad de su poesía y por todo lo que había hecho. En Astorga se le hace un homenaje…Luego, alguien detrás, no sé cómo fue, pero después de haber venido a hacerla, tomaron la decisión de ampliarlo y demás, pero desde luego cuando se vino a hacer eso ni pensaron por un momento  que se haría una película de este tipo…

Antonio Quesada: Pero fíjese , Chavarri ha comentado en varias ocasiones que su idea inicial se la plantea a Querejeta…El ha dicho, -piénsese en Foucault, tan de moda por aquel entonces- yo quería meter las cámaras en un manicomio y no me dejaron. Y entonces hablando con Michi este le dijo, mira en Astorga se va a inaugurar un monumento, podemos hacer un corto…Chavarri se lo plantea a Querejeta y cuando llega a aquí y ve lo que hay dice, esto es maravilloso, aquí hay tema. Entonces le comenta a Querejeta; yo no quiero que tengas la idea de que te estoy predisponiendo a hacer un largo, pero esto no es un corto. Yo no sé lo que es esto, pero esto no es un corto. De aquí puede salir algo muy bueno y Querejeta le dijo, adelante. Un Querejeta como digo con sus obsesiones, con el tema de la familia y del franquismo y etcétera. Adelante, le dijo, estas personas son espectaculares y nos van a dar juego. Y entonces pasa lo que usted muy bien comenta. Llevaron las cámaras para hacer algo, pero esto se va extendiendo, extendiendo, extendiendo…Con cinco personas para filmar, y un guión que iban improvisando bastante…Desde luego eran auténticos cracs e iban haciendo sobre la marcha bastantes cosas de lo que se iba a rodar al día siguiente…Desde el punto de vista técnico Chavarri hizo un trabajo espectacular....

"No si eso no lo dudo -interrumpe Fernando Alonso-. Lo que a nosotros no nos convence, a mí personalmente es el contenido y el daño que se hizo a un hombre" (muy noble, dice por lo bajo Odila Panero) "que no podía hablar", le quita de la boca la frase Antonio Quesada. "Exactamente", apostilla Fernando Alonso. "Dese cuenta -comenta Antonio Quesada- que en la presentación estuvo Luis Rosales y que salió escandalizado, lo mismo le sucedió a Claudio Rodríguez. De Luis Rosales se cuenta que Felicidad lo cogió del brazo y le dijo: 'vente que esto te va a gustar mucho, Luis, verás qué bueno', y cuando Luis Rosales vio aquello salió escopetado. Dicen que no volvió a dirigirle la palabra a Juan Luis Panero. No lo sé".


"Yo vivía en la misma casa que Luis Rosales -comenta Fernando Alonso-, en Madrid, cuando se celebraban todas las tertulias con Luis Felipe Vivanco, cuando iba todavía Gerardo Diego y todo lo que se dice allí- por la película- con esa realidad no coincide. Hablo exclusivamente desde el punto de gran poeta…y eso me parece que ha hecho un daño a una persona injustamente. Y eso no se dice casi nunca. Tú sí lo has dicho en algún momento de tu conferencia. Has dicho que destrozaron a Leopoldo Panero". "Esa es la verdad -se escucha de la voz de Odila Panero-. "Y es que además le sucede algo parecido a lo que se ve en la famosa obra ‘A puerta cerrada’ de Sartre -comenta Antonio Quesada-, estamos en el infierno a puerta cerrada y no podemos defendernos porque estamos en manos de los otros". "¡Que lo diga eso un hijo!" -profiere un familiar de Panero al fondo de la sala-. "Y están opinando -continúa Antonio Quesada- y yo no puedo llevarles la contraria (en referencia a un Leopoldo Panero maniatado)... por eso como digo, Chavarri, lo hizo desde el punto de vista técnico fantásticamente bien. La película se inicia con la estatua de Panero embalada y atada, para que no pueda ni moverse, y claro no puede ni moverse, piensen que había muerto hacía 12 años. Y vuelve con la película a estar la figura de Panero de moda, aunque sea a la contra; pero fíjense, no la obra, la obra no se pone de moda. Esto no sucederá hasta la mitad de los 80... A veces el contenido resulta duro de escuchar, pero desde el punto de vista estético el film es espectacular… Qué pasa…, del modo en que ustedes lo están haciendo aquí hay cosas que duelen, sin ninguna duda y sobre todo cuando afecta a una persona que no se puede defender". "Exacto", apostilló Odila Panero…

El acto finalizó con la actuación de la cantante y compositora María José Cordero y con un soliloquio poético de Javier de la Rosa



 http://astorgaredaccion.com/not/12833/el-desencanto-despues-de-tantos-anos

viernes, 11 de agosto de 2017

AYER MURIÓ MI AMIGO ANTONIO PARRA

Gran poeta, gran persona, tutto un cavaliere, Antonio Parra.
Venecia sin ti... no será la misma. Málaga sin ti tampoco. Ni nosotros.
D.E.P., amigo.

http://www.editorialrenacimiento.com/autores/647__parra-ruiz-antonio

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-con-antonio-parra-1019