jueves, 20 de septiembre de 2018

MAESTRO RIBEYRO

Por esto y por tantas razones... considero que Julio Ramón Ribeyro es un genio al que hay que volver. No estoy de acuerdo con alguno de los matices del texto que cito, pero... ¡está todo tan bien escrito que no queda más que disfrutarlo!

"¡Cuántos libros, Dios mío, y qué poco tiempo y a veces qué pocas ganas de leerlos! Mi propia biblioteca, donde antes cada libro que ingresaba era previamente leído y digerido, se va plagando de libros parásitos, que llegan allí muchas veces no se sabe cómo y que por un fenómeno de imantación y de aglutinación contribuyen a cimentar la montaña de lo ilegible y, entre estos libros, perdidos, los que yo he escrito. No digo en cien años, en diez, en veinte, ¿qué quedará de todo esto? Quizás sólo los autores que vienen de muy atrás, la docena de clásicos que atraviesan los siglos, a menudo sin ser muy leídos, pero airosos y robustos, por una especie de impulso elemental o de derecho adquirido. Los libros de Camus, de Gide, que hace apenas dos decenios se leían con tanta pasión, ¿qué interés tienen ahora, a pesar de que fueron escritos con tanto amor y tanta pena? ¿Por qué dentro de cien años se seguirá leyendo a Quevedo y no a Jean-Paul Sartre? ¿Por qué a François Villon y no a Carlos Fuentes? ¿Qué cosa hay que poner en una obra para durar? Diríase que la gloria literaria es una lotería y la perduración artística un enigma. Y a pesar de ello se sigue escribiendo, publicando, leyendo, glosando. Entrar a una librería es pavoroso y paralizante para cualquier escritor, es como la antesala del olvido: en sus nichos de madera, ya los libros se aprestan a dormir su sueño definitivo, muchas veces antes de haber vivido. ¿Qué emperador chino fue el que destruyó el alfabeto y todas las huellas de la escritura? ¿No fue Eróstrato el que incendió la biblioteca de Alejandría? Quizás lo que pueda devolvernos el gusto por la lectura sería la destrucción de todo lo escrito y el hecho de partir inocente, alegremente de cero".

(Julio Ramón Ribeyro: "Prosas apátridas")

jueves, 13 de septiembre de 2018

"ADELFOS", DE MANUEL MACHADO

Adelfos

 Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
—soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos ¡pero no darlos! Gloria.... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
¡Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir!

¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan, elegancia y blasón...
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme,
lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir! ...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!


(París, 1889)

lunes, 20 de agosto de 2018

DESTINO

Este poema, inserto en "Cuaderno de Roma", será incluido en una Antología poética que no tardará demasiado en salir.
Será el destino...
 


¿Destino?


¿Seré yo


ese chico, con cara de asustado,


que,


incapaz de articular movimiento alguno,


espera que el vagón de metro le arrolle en no sé qué lejana fermata?


¿Seré yo


ese asustado muchacho


que, entre los raíles,


mira fijamente las dos luces que se acercan a toda velocidad,


esa tétrica mirada de la muerte?


(De “Cuaderno de Roma”)

jueves, 2 de agosto de 2018

ACTUALIZACIÓN

¡Qué poca actualización tiene este blog durante el verano! Me quejaré al autor, aunque en el fondo no puedo vivir sin él.

miércoles, 11 de julio de 2018

EL EX-POETA

Relato publicado en el nuevo número de la Revista Refugios. Todo un honor.

https://refugiosrevistacul.wixsite.com/refugios/single-post/2018/07/11/El-ex-poeta



EL EX-POETA


                                                                          Antonio J. Quesada


“- Yo no sé si es el Palacio de Rambouillet;
lo que sí sé es que he visto entrar en él a mucha gente y de muy mala traza.
- ¡Bah! –dijo Guitaut soltando una carcajada-. ¡Serán poetas!”
(Alejandro Dumas: “Veinte años después”, Capítulo II)


“... mi hijo no juega a nada. Se pasa la vida escribiendo versos.
Supongo que se curará.”
(Daphne du Maurier: “Rebecca”, Capítulo XXI)


“¡Qué! ¿Los hidalgos componen versos? –preguntó Raoul con ingenuidad-.
Tenía para mí que esto era rebajarse”
(Alejandro Dumas: “Veinte años después”, Capítulo XXIII)


- Entonces pónganos tres cafés con leche y un té con canela –se dirigió Paco a la camarera, una chica rubia muy atractiva. Todo un acierto venir a este sitio; lo que no sepa Paco...-. Esperamos a otro compañero, pero vendrá dentro de un rato.
- Muy bien –la chica tomó nota de todo, acercó un cenicero a nuestra mesa y se marchó.
Mientras, ya estábamos sentados, esperando que Paco nos comentara el tema que nos había traído aquí: el problema con el suplemento cultural.
- Oye, Paco, buena cueva, ésta, ¿eh? –comentaba el otro Paco de la reunión.
- ¿Esto? ¡Esto es fenómeno, tío! Mira la pantalla del fondo: imagina ver al Madrid ahí cuando juega la Champions. Esto es formidable...
- De puta madre...
Yo era el más callado del grupo. Para qué engañarnos: estaba algo fastidiado. Bueno, para ser riguroso con los términos, más bien estaba bastante fastidiado.
- Ernesto, no dices nada. Estás muy callado, ¿no?
- ¿Yo? –contesté, volviendo de mis ensoñaciones-. Ando algo fastidiado.
- Bueno, no será por lo del suplemento, ¿no? Ahora os describiré cómo ha sido el tema.
- No, no es eso. Es más profundo, ahora después os cuento.
En ese momento llegó la camarera y comenzó a repartir todo lo que traía en la bandeja.
- Bueno, vamos al lío –dijo Paco, mirándonos a todos, mientras tomaba de su taza-. Como os comenté en el e-mail, el Suplemento se va a tomar por culo. Así, sin más, para qué vamos a andarnos con eufemismos.
- ¿Pero te dieron alguna razón? –pregunté.
- Hombre, me llamó al móvil la secretaria de Miguel (ya sabéis quién es Miguel) y me dijo que su jefe quería hablar conmigo. “Paco, no tengo buenas noticias”, comienza diciendo. “Bueno, pues entonces suéltalas cuanto antes”, le contesto, y me responde “Pues nada, que este domingo ya no se publica el suplemento”. “¿Que no se publica?”, le pregunté, y me contesta “hombre, Paco, ya imaginarás, hemos tenido una auditoría y el suplemento no resulta rentable, y todo lo que no es rentable debe ser eliminado, ya sabes cómo funciona esto…” –hace especial énfasis, con sus gestos, en que estamos ante una burrada antológica.
- … Siguiendo esa regla de tres –interrumpo yo-, recomiendo a los auditores que cierren el periódico entero, porque además de nosotros no sé quién más compra esa cosa tan mal hecha.
- Ja, ja, ja, ja –risotada general.
- Eso es lo que tenía que haberle dicho, pero me pilló en un mal momento. Que te llamen un viernes a las tantas de la noche, al móvil, para decirte esto, tiene cojones. Con la de gente que nos manda sus trabajos desde todos los rincones del mundo, ahora explícales esto.
- ¿Qué podemos hacer, entonces? –planteó el segundo Paco.
- Para eso os he reunido, para que pensemos qué hacer y que lo que sea lo hagamos todos juntos. Si nos vamos del periódico, si seguimos con las columnas de opinión, si seguimos con el suplemento en internet… En fin, lo que sea. Pero todos a una.
- Antes de eso, Paco –interrumpí nuevamente-, yo os quiero comentar algo que me atañe solamente a mí, y que no está motivado por esta burrada que nos estás comentando hoy. Y quiero que lo sepáis antes de que decidáis lo que sea sobre todo esto.
- Dinos –comenta Vicente, mientras todos me miraban con expectación.
- Yo lo dejo todo. Dejo todo lo que tenga que ver con la literatura. Los libros de poemas, los relatos, las novelas, los artículos en prensa y bueno, también pensaba dejar el suplemento, pero se me han adelantado ellos y el suplemento me ha dejado a mí.
- ¿Qué dices, Ernesto? –Paco estaba muy sorprendido. Todos me miraban con extrañeza.
- Sí, Paco, estoy muy cansado ya de tanta guerra. Estoy cansado de pordiosear por aquí y por allá. Estoy harto de las editoriales, estoy harto de las capillas literarias, estoy harto del periódico, estoy harto de las puñaladas de unos y otros. Menos de vosotros, estoy harto de todo este circo al completo. Han conseguido quemarme entre todos, y creo que, ya, hasta aquí llegué.
- Pero Ernesto, si ahora vas a sacar tu tercer poemario y estás en alza... –media Vicente, intentando que replantease mi decisión.
- Lo sé, Vicente, pero ya estoy harto de lo de siempre: del silencio de los grandes diarios de la ciudad, del tratamiento sólo a instancia de parte del nuestro, de las críticas sangrantes de nuestros colegas, de los menosprecios de algunos que creen que metiendo mitos griegos o hindúes por todos lados se hace poesía… De todo eso yo, ya, estoy muy harto. No tengo necesidad de todo esto, de pelear aquí o allí por una lectura poética importante: puedo seguir ganándome la vida como administrativo en el banco, sin más problemas, y a tomar por culo –me iba creciendo-. Esto de la literatura no me trae más que problemas, y ya sé cómo ponerle fin. Yo me jubilo.
- Vaya, con esto no contábamos... –comentó Pablo, sorprendido, mirando a los demás.
- Manolo, no quiero que penséis que estoy harto de vosotros, ya que sois lo poco bueno que me he encontrado en este camino. Pero yo ya no tengo más ganas de tantos quebraderos de cabeza. Paso a ser un ex-escritor. O, mejor dicho, un ex-poeta. Paso a la reserva.
Se hizo el silencio. Nadie esperaba esto.

Seguimos la reunión hasta las tantas de la noche, maquinando una acción conjunta. Aunque para mí fue la última reunión como literato en activo.
A partir de entonces pasé a ser, a todos los efectos, un ex-poeta. También un trabajador más respetado en el banco.

sábado, 7 de julio de 2018