jueves, 15 de octubre de 2015

SE ENREVESA, SE ENREVESA...



Tal día como hoy, aunque en 1844, nació Friedrich Wilhelm Nietzsche. Un filósofo a quien siempre leeremos, pues no sólo ofrece un sugerente producto en lo que toca a su contenido (todos esos fardos conceptuales tan necesarios para ubicarnos en la vida que suele ser la filosofía), sino ante todo porque lo ofrece con un formato agradable.
Me atrae ese formato: aspirar a profundo contenido con ligero y  armónico continente, que haga más soportable el camino.
Se cuenta que Eugenio D'Ors, Don Eugenio D'Ors, "Xenius" (con esto sucede como con el concepto político de nación: el primer paso para que te valoren como tal es creértelo tú), dictaba una carta a su Secretaria (no pierdan el tonillo que se desprende de la anécdota...) y, al terminar, le preguntó: "señorita, ¿ha entendido usted lo que ha escrito?". "Sí, Don Eugenio", contestó ella, supongo que con la timidez de quien tiene que sentirse inferior por tantas razones juntas, al lado del Xenius... "Bien, rómpala, que en tal caso hay que empezarla de nuevo".
Una actitud ante la vida, la del Xenius, ya digo. La cultura no como elemento que me permita desarrollarme como persona y crecer hacia adentro, sino como salvoconducto que me aleje de la plebe, que no está a mi altura. Bueno.
Me quedo con la gracia de D'Ors para exigir uniformes sólo si son multiformes, o para exclamar "ay, que me desgloso" ante un tropezón. La actitud... la reservo para otros, a los que además les va divinamente en la vida así. ¿Para qué cambiar, a estas alturas?
En resumen, que hoy recuerdo que vino al mundo Nietzsche. Un filósofo al que agrada leer.
¿Filósofo al que agrada leer? A más de uno dará que pensar...




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