domingo, 26 de julio de 2015

LA ROMA DE FELLINI


La he visto "cienes de veces", como aseguraba Sabina en aquel rap en que decía una "co" y la "o", pero no la tenía en casa. El otro día compré "Roma", del Maestro Fellini.
Ya sé que las películas del gran director de circo Federico Fellini no a todos entusiasman, o por lo menos aquellas en que Fellini más chapotea en sus propios demonios familiares, en las que es más director de circo, en las que Fellini se disfraza de Fellini más que nunca. Y "Roma" es de esas:  esencialmente para incondicionales, no cabe duda. Pero, para alguien de la cofradía, como yo... qué placer volver a la Roma de Fellini. Volver a Termini en tren, a cenar en la calle con camiseta interior blanca y el tram dando tumbos, a esos burdeles fellinianos tan inigualables, a esos espectáculos de variedades que tanto nos suenan en esta tierra, a la autopista bajo la lluvia con napolitanos gritones, a los monumentos, a la nobleza negra, a la música de Nino Rota, a...
En fin, que para mí volver a Roma siempre es volver a casa, pero volver a la Roma de Fellini es... como retornar al circo felliniano. Como adepto, un lujo para los sentidos.







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