martes, 10 de mayo de 2022

APLAUSOS

  

Aplausos

No estoy habituado al aplauso.

No.

Quizás

por eso

los aplausos

me suenan como a comedia,

a adulación casi siempre impuesta.

A algo que,

definitivamente,

no va conmigo.

Será,

claro,
porque

no estoy habituado al aplauso.

(Antonio J. Quesada, poema extraído del pliego "La autoridad del fracaso")

sábado, 7 de mayo de 2022

TRIUNFOS, DERROTAS... QUIÉN SABE

  

Triunfador

Escribir,

pintar,

esculpir,

hacer cine

o

cualquier actividad que te eleve a la dignidad de Dios.

No te engañes:

jamás

gozarás de gloria de provincias

en ninguno de esos campos.
El periódico de la ciudad no sacará tu fotografía,

el Ateneo no te dedicará homenajes

y los canales locales de televisión regalarán su tiempo a otros

(políticos municipales, cofrades, empresarios, artistas canónicos).

Nadie te mirará como a un triunfador en tu barrio,

por tanto.

No pasa nada:

éxitos, fracasos, impostores todos

(hace mucho tiempo que nos lo enseñó Kipling).

Gozarás con la creación y serás, por tanto,

afortunado.

Mientras sigas siendo ese adolescente

que frecuenta bibliotecas públicas y librerías de lance 

para no dejar de soñar jamás.

Ese bohemio que, en horario de oficina,

se disfraza de respetable funcionario

que cobra sexenios, quinquenios y otros complementos

y que, de vez en cuando,

disfruta de un día de asuntos propios

para perderse por bibliotecas y librerías

(su Tiffany).

Esos sitios en los que, realmente, eres la mejor versión de ti mismo.

Y,

aunque nadie lo sepa,

te sentirás un triunfador.


(Antonio J. Quesada: extraído de "Un hombre que espera quién sabe qué")

martes, 12 de abril de 2022

ELEGÍA HETERODOXA

 

 

Elegía heterodoxa[1]

 “(…) y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos”

(Miguel Hernández, “Elegía”, “El rayo que no cesa”)

 

A mi padre, el hombre más bueno que conocí. Con todo mi amor de hijo.

 

Siempre llega la muerte antes de tiempo.

Nunca nos acostumbramos al adiós.

Acabamos en viento: siendo viento.

 

PADRE: gracias por todo. Tú me hiciste,

generosamente, como soy. Mas

marchaste, prematuro, y quedé triste.

 

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

 

Me faltan las palabras, expresivas,

para hablar de tu bondad, inabarcable,

y de mi alma, repleta de evasivas.

 

PADRE: nunca te dije que te amo.

Que fuiste lo mejor que viví nunca.

Te perdí y en mis versos te reclamo.

 

Llegamos tarde a lo vital, a lo importante:

faltan palabras, roces y caricias,

abrazos…: demostrar amor a nuestro amante.

 

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

 

Concluyo estos versos ya sin calma,

para mostrarte, PADRE, para siempre,

los números rojos de mi alma.

 

Siempre llega la muerte antes de tiempo.

Nunca nos acostumbramos al adiós.

Acabamos en viento y siendo viento.


                                            (ANTONIO J. QUESADA)



[1] Accésit del “Concurso de Poesía Universidad de Málaga 2010”.

domingo, 6 de marzo de 2022

AQUÍ, CON PIERRE MENARD. UN AMIGO

Incluí este poema, "Hoy", en "Poesía a instancia de parte", una de mis imprudencias poéticas pasadas. Cuando seleccioné versos para "Un hombre que espera quién sabe qué", mi imprudencia poética más reciente (una plaquette en la que está lo que fui, soy y seré, lo tengo claro), comprobé que seguía siendo válido. Que no debía mover una coma, pero... que aquello había cambiado. Ni el poema ni yo éramos los mismos, pero seguía siendo válido.

Comprobé que Pierre Menard tenía razón. También comprobé que yo sigo siendo un poeta de domingo con conciencia de lunes. Como corresponde a una persona seria, claro está.

 

 

“Antes / qué cosa / éramos valientes

en cambio ahora el miedo no se esconde

ayer vibrábamos con la esperanza

hoy nos agobian las preocupaciones”

(Mario Benedetti: “Antes y ahora”, de “Existir todavía”)

 

 

Hoy

Acumulé años,

kilos en la cintura,

ideas

y

dudas.

No sé

si me convertí

en sabio,

en prudente

o,

para qué engañarnos,

en cobarde.

                (Antonio J. Quesada)

viernes, 10 de septiembre de 2021

PARTICIPACIÓN EN MICRORRELATOS DE CAPITEL (CUADERNO CAPITEL NÚMERO 7)

 

 CAPITEL

Antonio J. Quesada

Un mal profesor puede causar daño a su alumnado (generalmente, tampoco son daños irreversibles), pero un buen profesor puede ser el origen de muchos beneficios. Es el caso de Capitel, aquel profesor de Historia del Arte que tuve la suerte de encontrar durante mi Bachillerato.

Capitel, en realidad, era un artista. Un artista que mantenía su taller, sus viajes y sus vicios (“generalmente, por desgracia, confesables”) como Profesor de Enseñanza Secundaria. Generaciones de alumnos tuvimos la fortuna de aprender a amar el Arte gracias a Capitel, tanto en el Aula como en su estudio, durante bastantes tardes. El Arte no era otro saber pasteurizado que empaquetaban en un Manual, sino un modo de ser y de estar en la vida. Una muleta que te ayudaba en tu camino. En el fondo, la justificación de la vida. Le llamábamos Capitel, pues podía dedicar una clase entera a detenerse en la belleza de algún capitel que mereciera la pena.

Nunca olvidé a Capitel. Hace años que vivo en Roma, realizando sesudas investigaciones en el Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado, en Via Panisperna, pero… no es casual que viva en Roma, sin interés en mudanza alguna.

lunes, 30 de agosto de 2021

DE CUANDO YO TAMBIÉN ME LLAMÉ TOTÒ

 

 Mi Cinema Paradiso

Yo también.

Yo también dejé atrás,

alguna vez,

un pueblecito más o menos siciliano.

Yo también luché,

a trompicones,

para evitar mi disolución en el grupo

y desarrollarme como persona.

Fue traumático, obviamente:

no se sale indemne de estas batallas.

Yo también viví mis aventuras,

sí.

Acudía devotamente a mi Cinema Paradiso

(que no se llamaba así,

sino América Multicines, Regio, Astoria o qué sé yo),

soñaba con alguna niña de ojos verdes

que siempre miraba hacia otro lado,

me acompañé de algún Alfredo que nunca se llamó Alfredo

y, poco a poco,

fui consciente de que

mirar atrás podía tener efectos secundarios.

Yo también viví mis aventuras,

mientras ganaba peso, perdía pelo

y acumulaba experiencia que no serviría a nadie

(ni a mí, seguramente).

También yo, por tanto.

También yo.

(Antonio J. Quesada; poema inédito que será publicado con otros bajo el título genérico de "Poemas procedentes de diferentes naufragios")

BLOG

¡Qué lío, con el blog! No puedo enlazar con blogs, por lo que quiero tener presente siempre un blog que me interesa, como es el siguiente: http://jjalonsopanero.blogspot.com/ 

 

 http://jjalonsopanero.blogspot.com/2014/09/astorga-en-familia-elviernes-22-de.html