sábado, 30 de enero de 2016

UN TESTIMONIO IMPRESCINDIBLE

Svetlana Alexiévich ha obtenido el Premio Nobel de Literatura 2015. Era muy poco conocida por estos lares, y no quedó otra que hacer los deberes a la mediterránea: ponerse al día en el último momento y a toda prisa. Tenemos bagaje en ello.
Acabo de terminar "Voces de Chernóbil", y tras la lectura se te quedan las carnes abiertas, la estética a media asta y certificas que la ética está muerta, enterrada y olvidada. Es un libro imprescindible. Es un testimonio imprescindible. Mejor dicho: es una recopilación de testimonios imprescindible.
Tip y Coll dejaban para mañana eso de hablar del gobierno: yo dejaré para mañana eso de hablar de la estructura de los libros de Alexiévich. Pero, teniendo en cuenta el tema, es imprescindible acercarse a esta tragedia, lo más parecido al Apocalipsis, en tiempos de paz, que yo recuerde. Era yo un niño cuando sucedió todo aquello (morían viejos dirigentes de la URSS que parecían muertos desde bastante antes y aparecía un señor así como más joven, con otros modos y una mancha en la cabeza; en Norteamérica mandaba un cowboy secundario, un papa polaco recorría el mundo y besaba suelos y, de repente, pasa no sé qué en una central nuclear allá muy lejos).
Aterra pensar en lo que sucedió. Aterra pensar en cómo se gestionó. Aterra pensar en lo que puede ser manejar estos juguetes nucleares. Ayer, hoy y siempre.
Aterra pensar en el hombre como un medio, no como un fin.
Uno no es el mismo, después de leer el documentadísimo libro (que da voz a quien nunca la tuvo). Por tanto, y con independencia de lo que se pueda discutir después sobre lo que queramos, el libro ha cumplido su misión.

jueves, 28 de enero de 2016

FRANCISCO RUIZ NOGUERA, ACADÉMICO


Fue un gran honor acompañar a nuestro querido y admirado Francisco Ruiz Noguera en su toma de posesión como Académico de San Telmo, ayer, en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga.
Me faltarían palabras para resaltar tantos méritos reunidos, pero no hay problema: ayer se resumieron perfectamente por Antonio Garrido Moraga en su brillante laudatio.

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lunes, 25 de enero de 2016

"HABLANDO SOLO POR LA CALLE"

"Hablando solo por la calle" es el título del libro que prepara Javier Salvago, y del que nos ha regalado algunas sugerentes muestras a sus seguidores.
Esperándolo estamos. Esperándole estamos.
Llegué tarde a sus textos, porque llego tarde a casi todo en la vida, pero me puse al día rápidamente. Durante estas jornadas de navidad sus tomos de memorias hicieron más soportable esos días del calendario especialmente difíciles, y su modo de ser y de estar poético me resulta muy afín. Por ello, le disfruto especialmente.
Quiero celebrar a este "nasciturus" creativo con "Epígrafe", maravilloso poema que abre "Variaciones y reincidencias" (título que, con el tiempo, englobará su poesía desde 1977 a 1997: veinte años son algo).
Javier, gracias por el fuego.


EPÍGRAFE

Me gustaría saber qué es lo que buscas,
qué intentas encontrar,
                                      por qué has cogido
—sin demasiada fe, supongo—
este libro.
Yo no sé nada que tú ya no sepas,
que no nos puedan enseñar los años.
No hago juegos de magia.
                                           No deslumbro.
Hablo sin vanidad de mis asuntos.

(A lo sumo, acompaño.)

sábado, 23 de enero de 2016

EL C(I)ELO DE CELA

Este año se cumplen cien años del nacimiento de Camilo José Cela ("Comer, Joder y Caminar"). Para mayo o así, creo. Como esto va como va, ahora nos tocará leer sobre CJC por aquí y por allá, aunque creo que lo provechoso en realidad es leer a CJC.
Sé que esto que voy a decir es polémico: para mí CJC es un grande, como escritor. Alguien con elevada calidad de página que escribió varias obras maestras y bastantes otras excelentes obras (bastantes más de las que se piensa), y que, pudiendo haberse quedado en repetir lo mismo, pues le funcionaba, siempre intentó innovar, con mejor o peor fortuna. Lo del artículo no le salía demasiado, pero bueno (ABC, que cuida a su gente, le mantenía inasequible al desaliento). En el fondo lo que más me gusta de él son las anécdotas de sus textos, más que las tramas, y que era un "cazador de iberismos", como le calificara Ortega alguna vez.
En mi panteón personal no llega al nivel de Umbral (otro polémico) o de Vázquez Montalbán, por ejemplo, pero mi panteón personal supongo que importa muy poco a nadie (un servidor, ya lo tengo muy dicho, no deja de ser "un particular", como aseguraba Sabina del Papa; "uno que escribe", que hubiese dicho un italiano).
¿Que el personaje podía ser desagradable, "Camulo", más que Camilo? Sin duda. Incluso irritante o miserable, en algún momento, sí.
¿Que tiene puntos oscuros en su biografía? Sin duda. Todo el mundo los tiene, aunque los de CJC puedan ser especialmente oscuros en algún caso. Sin duda.
¿Que durante toda su vida hizo oposiciones a Nobel y al final las sacó? Sin duda: preparó bien el temario, pues además de escribir también sabía moverse. También conozco a quien prepara esas oposiciones y no saca plaza, o quien piensa que ha tomado posesión de ella y va por la vida de eso, aunque nunca fuese a Estocolmo a darle la mano a un rey. De todo hay en la viña del Señor.
En fin, que oiremos mucho sobre CJC este año. Lo suyo, en realidad, es leerle.


 

jueves, 21 de enero de 2016

LA TRAMPA DEL MUNDO O LA SOPORTABLE LEVEDAD DE LA BELLEZA

Cada vez que encuentro por algún rincón de alguna librería algún libro de Tusquets rezo a todos los santos, en los que no creo, para que me interese el contenido y decida comprarlo. El cuerpo me pide llevármelo, de entrada, por simples cuestiones estéticas. A algo de esto llaman ahora los jóvenes "postureo", aunque Haro Tecglen, menos joven, hablaba de la "cultura de sobaco" o del "sobaco ilustrado", usando una palabra que no es como muy elegante; tan poco elegante que a mi admirado Vázquez Montalbán la censura quiso cambiársela por "axila" en un poema y, claro, desaparecía la sordidez que quería reflejar en él (el Centinela de Occidente metido a crítico literario: fue una de las facetas de su personalidad). Algo de eso hay, pero no tanto como pueda parecer.
¡Ay, "Marginales"! Si el libro es un libro de versos ("Nuevos textos sagrados") se me acelera el ritmo cardíaco.
Ayer (cuando digo ayer es ayer; cuando digo "el otro día" puede haber transcurrido más de un mes, mucho más) en alguna esquina de alguna librería encontré "La trampa del mundo", de Kvetoslav Chvatik, y me dio alegría saber que en breve volveré a Kundera (siempre vuelvo a Kundera).
Ayer fui muy feliz durante un ratito. Y volveré a serlo cuando comience con esta lectura. Tengo lista de espera, aunque confío en meterle mano en breve.

martes, 19 de enero de 2016

HA MUERTO ETTORE SCOLA


"Siempre llega la muerte antes de tiempo. / Nunca nos acostumbramos al adiós. / Acabamos en viento: siendo viento.". Así comencé hace años un sentido poema que dediqué a mi padre, el hombre más bueno que conocí jamás.
Todavía no he asimilado la pérdida de David Bowie cuando conozco el fallecimiento de Glenn Frey (devoro "Hotel California" con la avaricia del fan, demorándome en cada acorde, y no con la mesura del entendido que no soy) y hoy, a deshoras, me entero de que ha muerto Ettore Scola. En fin...
No voy a extenderme sobre él, hay sabios muy preparados que han escrito mucho y, a ratos, bueno, con notas al pie y con notas al final (¡ay, las notas al final, cómo me amargan algunas lecturas!), y existen webs y wikipedias más o menos diligentes para consultar, etc. Pero si miro hacia adentro (y esto no hay wikipedia que pueda hacerlo), Scola anda muy presente.
Vuelvo periódicamente a ese "capolavoro" que es "Una giornata particolare" (¿todas las soledades la soledad?, ¡ay, la música y el resto del mundo, invadiendo nuestra intimidad!, ¡ay, lo duro que es ser diferente!); soy consciente, con "La terrazza", de que la Historia no es como merecíamos o cómo pensábamos (quizás teníamos el listón demasiado alto, o esto funciona de otra manera); pude ponerle la cara de Mastroianni a Casanova en "La noche de Varennes", algo que siempre me rondó por la cabeza; reflexioné sobre las miserias y las grandezas del concepto de familia en "La famiglia" o volvía periódicamente a Roma con "Gente di Roma" (no hace mucho volví a ella otra vez: lo hago con apasionada periodicidad). Por ejemplo.
No pretendo ser exhaustivo: no soy un sabio, soy un gozador. Incluso un gozador con lagunas (y las confieso, aunque eso no suele ser bueno; con un poquito de "postureo" me iría mejor en la vida). Es imperdonable que un felliniano convicto y confeso como yo no se haya adentrado en "Qué extraño llamarse Federico". Pero lo miro por el lado bueno: ya hay un motivo de peso para desear amanecer cada mañana.
Ettore Scola ha muerto, y yo pierdo a otro creador que me regalaba placer. Hoy me siento un poco más solo.
D. E. P. Ettore Scola, e grazie per il tuo lavoro, caro amico.