miércoles, 21 de mayo de 2025

"PERO A TU LADO"


He muerto y he resucitadoCon mis cenizas un árbol he plantadoSu fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado
He roto todos mis poemasLos de tristezas y de penasLo he pensado y hoy sin dudar, vuelvo a tu lado
Ayúdame y te habré ayudadoQue hoy he soñado en otra vidaEn otro mundo, pero a tu lado
Ya no persigo sueños rotosLos he cosido con el hilo de tus ojosY te he cantado al son de acordes, aún no inventados
Ayúdame y te habré ayudadoQue hoy he soñado en otra vidaEn otro mundo, pero a tu lado
Ayúdame y te habré ayudadoQue hoy he soñado en otra vidaEn otro mundo, pero a tu lado

(Enrique Urquijo, "Los secretos")

miércoles, 30 de abril de 2025

"EL ODIO", DE LUISGÉ MARTÍN

 Artículo publicado en "El Faro Astorgano" el día 5 de abril de 2025.


DUDAS ERUDITAS DE UN PARTICULAR SOBRE EL ODIO

 

 

 

Antonio J. Quesada

Profesor Titular Universidad de Málaga

 

Se habla, por algunas partes, en estos días de la polémica sobre una obra creativa que, de algún modo, permite conocer los entresijos mentales de alguien que ha sido condenado penalmente como un asesino repugnante. Un tal José Bretón. Los argumentos en el debate, obviamente, salen más del corazón y del bolsillo que, seguramente, de la cabeza, aunque a veces también salen de la cabeza. De alguna cabeza, al menos. “Están las cabessas perdíasssss”, contestaba mi vecina con su marcado acento andaluz cuando le contabas alguna barrabasada de alguien.

La novela se titula “El odio”, la escribe un tal Luisgé Martín y la publica Anagrama. Un servidor, que es Doctor Jeckyll (estudioso del Derecho) y Mr. Hyde (creador) a la vez, todo por el mismo precio (muy completito que es, uno), debate consigo mismo sobre el tema y... no termina de alcanzar certezas firmes. Se queda en las dudas eruditas, aunque no sea poco: menos mal que no vivo de las columnas de prensa, pues no sería muy solicitado un opinador que siembra dudas en vez de vender certezas.

El Doctor Jeckyll analiza el tema jurídicamente, y pese a ello tiene dudas (el intelectual es el hombre de las dudas, como nos enseñó Malraux). La libertad de creación artística, su contenido y sus límites, sobre todo cuando choca con el honor o la intimidad de terceras personas (¡anda, pero si esto lo he trabajado científicamente! ¿Sigo teniendo dudas, pese a todo? No tengo remedio...), la diferencia básica de que algo pueda resultar repugnante pero no necesariamente ilegal, las colisiones entre derechos y libertades fundamentales, etc. Las dudas que plantea “una libertad relativamente desconocida”, como llamé a la libertad de creación artística en un complejo trabajo científico, y la actualidad del tema, que ha sido revisitado con detenimiento incluso por el propio Tribunal Constitucional, recientemente (Sentencia del Tribunal Constitucional 1/2025, de 13 de enero). Cada vez que un tema jurídico que tiene estudiado sale a los medios de comunicación, ante tanta sandez, desenfoque o mentira como escucha, y ya que el Dr. Jeckyll no tiene quien le escriba y por tanto nadie le pide opinión, el Dr. Jeckyll se siente como el protagonista de “Huis clos”, de Jean Paul Sartre, y está convencido de que el infierno son los otros.

Mr Hyde, el creador, también salta a escena y, pese a que es persona antes que creador, y sabe que hay límites en la actividad creativa (se lo susurra al oído Jeckyll, pues ya no quedan caballos a los que susurrar nada por el cambio climático y no sé qué más), se queda perplejo ante la posibilidad de que se le quiera privar del ejercicio de reflexión con una obra creativa que puede tener interés, pues el autor de una novela no tiene por qué estar de acuerdo con todo lo que diga cada personaje de la misma (en un relato, un asesino en serie o un agresor sexual razonarán... como asesinos en serie o agresores sexuales, no como misioneros o médicos sin fronteras, sean las que sean, dichas fronteras), y eso no debería ser antijurídico, como podría serlo que una persona de carne y hueso estuviera manifestando una opinión antijurídica sobre algo, en ejercicio de su libertad de expresión. Además, no está dispuesto a renunciar a novelas como “A sangre fría” (Truman Capote) o “El adversario” (Emmanuel Carrère), y pese a no estar seguro de que la calidad creativa del autor de “El odio” pueda compararse a la de estas dos vacas sagradas de la Literatura, con mayúsculas, el impulso creativo y enfoque es muy parecido.

En conclusión, que el autor de estas líneas sigue teniendo dudas más o menos eruditas antes que certezas claras y rotundas. Mejor dicho, los autores de estas líneas, Jeckyll y Hyde, siguen teniendo dudas más o menos eruditas sobre el tema antes que certezas claras y rotundas. Sobre todo, a lo que no están dispuestos, esos autores, es a unirse a jaurías lobunas sin antes pensar con la propia cabeza. Aunque siga uno en la sombra, claro. Algo que es relativamente fácil de encajar, pues en la medida en que no es un columnista profesional, no deja de ser “un particular”.

 

martes, 10 de diciembre de 2024

EL MEU AVI (LLETRA)

 El meu avi se'n va anar a Cuba

A bordo del "Català"El millor barco de guerraDe la flota d'ultramar
Els mariners de CalellaI el meu avi enmig de totsVaren morir a cobertaVaren morir al peu del canó
Quan el "Català" sortia a la marEls nois de CalellaFeien un crematTocant la guitarra solien cantar (solien cantar)Visca Catalunya! Visca Catalunya!Visca el "Català"!
El meu avi va anar a CubaA bordo del "Català"El millor barco de guerraDe la flota d'ultramar
El timoner i el nostramoI catorze marinersEren nascuts a CalellaEren nascuts a Palafrugell
Quan el "Català" sortia a la marEls nois de CalellaFeien un crematTocant la guitarra solien cantarVisca Catalunya! Visca Catalunya!Visca el "Català"!
Arribaren temps de guerresDe perfídies i traïcionsI en el mar de les AntillesRetronaren els canons
Els mariners de CalellaI el meu avi enmig de totsVaren morir a cobertaVaren morir al peu del canó
Quan el "Català" sortia a la marEls nois de CalellaFeien un crematTocant la guitarra solien cantarVisca, visca Catalunya! Visca, visca Catalunya!I que visca el "Català"!
Quan el "Català" sortia a la marCridava el meu aviApa, nois, que és tard!Però els valents de bordoNo varen tornar, (no varen tornar)
Tingueren la culpaTingueren la culpa els americansTingueren la culpaTingueren la culpa els americansTingueren la culpaTingueren la culpa els americans

domingo, 25 de agosto de 2024

REGRESO A ÍTACA

 “Regreso a Ítaca” (2014) es una película dirigida por Laurent Cantet en la que cinco amigos se reúnen en una terraza de La Habana para celebrar el regreso a Cuba de uno de ellos, y pasan toda la noche hablando de lo divino y lo humano. Más de lo humano que de lo divino, que en realidad no existe. Hablando de sus cosas.
“Regreso a Ítaca”, en el fondo, habla de uno mismo. De mí. De ti, amable lector. Sí. Habla del ser humano. Podríamos ser un contertulio más de esa reunión en la que se hace inventario de sueños que, en el fondo, se terminaron roncando, de fracasos, de algún éxito y de cómo casi todo se hizo añicos pero a lo mejor nos debemos considerar triunfadores o, cuando menos, supervivientes, pues todavía está uno en pie, a pesar de los pesares. Uno, que es un poco “lletraferit”, con “Regreso a Ítaca” percibe algo del perfume de aquella mítica terraza de Scola y, aunque prefiere las reuniones de Jep Gambardella frente al Colosseo y su brillantez creativa, es consciente de que podría ser otro contertulio que no desentonaría en La Habana de la película, pues aunque la trayectoria y las condiciones son distintas (afortunadamente para un servidor), también carga en el alma fardos parecidos y, seguramente, esa noche también se ahorraría el psiquiatra.
He sabido que Tusquets ha publicado un libro basado en esta obra (guión y no sé qué más), aunque la película está inspirada en parte de otra obra de Leonardo Padura, según tengo entendido. Lo buscaré. Quiero seguir un rato más en la terraza escuchando boleros. O cantándolos.

(Entrada de ese Diario que mantengo inédito y que casi tengo olvidado)

domingo, 10 de marzo de 2024

HOMENAJE A JACINTO ESTEBAN: ARTISTA Y HOMBRE BUENO

 

HOMENAJE A JACINTO ESTEBAN: ARTISTA Y HOMBRE BUENO

 

Antonio J. Quesada

 

Cuando supe que se preparaba un libro en homenaje a Jacinto Esteban, y se me planteó participar, no pude decir que no. Corrijo: cuando supe que se preparaba un libro en homenaje a Jacinto Esteban, y se me planteó participar, no podía decir que no. La persona y el creador merecían ese homenaje, y para mí es un honor y un placer tomar parte en él.

 

Conocí a Jacinto, como a tantos otros creadores, en las reuniones de “Los Lunes del Pimpi”, que dirigía el poeta José Infante. Mucho debe agradecer el mundo creativo en Málaga a José Infante y a esas tertulias. Sí, sin duda: mucho debemos agradecerle. En aquel entorno mágico, en el que la palabra y la actividad creativa de todo tipo eran un fin en sí mismos, conocí a Jacinto. Siempre amable. Siempre sonriente. Siempre cariñoso. Siempre creativo.

Aquellos que no habíamos estado al tanto de su extenso curriculum profesional, tras conocer a la persona, comenzamos a estarlo. Una dilatada trayectoria artística que pasaba por haber trabajado, desde los años sesenta del pasado siglo, con los más grandes del mundo del teatro (y de la televisión) en España. Nombres como los de Miguel Ligero, Antonio Gades, Antonio Ferrándiz, Fernando Guillén, José Tamayo, Manuel Dicenta, Genma Cuervo, María Dolores Pradera, Nati Mistral, Guadalupe Muñoz Sampedro, Carlos Larrañaga, María Asquerino, Adolfo Marsillach, Julieta Serrano, Pedro Osinaga, Luis Escobar, Eloy de la Iglesia, Silvia Tortosa o Narciso Ibáñez Serrador, entre otros, acompañan la vida profesional de Jacinto.

 

En 1968, año con peso propio en la Historia, Jacinto se instaló en Málaga, sin que ello le impidiera realizar visitas periódicas a otros sitios de España, para estar al tanto de lo que se representaba aquí o allá. Y en Málaga regenta “El Corral”, local ubicado en Calle Ollerías que será conocido por la celebración de actividades intelectuales y creativas en él, y a cuyo nombre irán ligados los nombres de artistas de la talla de José Infante, Pablo García Baena, Gloria Fuertes, Pepe Bornoy, Rafael Pérez Estrada, Bernabé Fernández Canivell, Francisco Ruiz Noguera, Mari Pepa Estrada o José María Prieto, entre otros (su conexión con el Grupo Cántico no es de escasa importancia). Mítico lugar, “El Corral”: no lo conocí, pero he oído hablar de él, a personas que merecen toda mi credibilidad, con tanto cariño y respeto, que no tengo duda de su relevancia y de su importancia para agitar culturalmente aquella España gris ceniza de los últimos años de reinado del “Centinela de Occidente”. En tiempos en que, oficialmente, por el Imperio se llegaba hacia Dios, por “El Corral” se llegaba a la Cultura, tan necesaria como comer, para salir de aquella España que podía ser Una, pero no era ni Grande, ni Libre (ya me lo confesaba mi admirado y querido amigo, el Poeta José María Prieto: “España era una, sin duda, porque si hubiera habido otra nos hubiéramos ido a esa otra”).

Después vendrán interesantes actividades profesionales que le llevarán a Benalmádena, a interesantes tareas en la televisión pública de Málaga y a seguir realizando tareas creativas por aquí y por allá. Desde que tuve la suerte de conocerle, he vivido desde cerca sus espectáculos y trabajos en Málaga, en los que ha sabido demostrar su buen hacer. Recuerdo con especial cariño su brillante y exitosa atención a la figura de Miguel de Molina, así como los homenajes poéticos que diseñó en el Museum Jorge Rando, en los que tuve el honor de participar como poeta, incluso.

 

Pero si tuviera que destacar alguna cualidad de la persona, no del incuestionable gran creador que también es, resaltaría de Jacinto su trato afable, su cordialidad y su humildad. En tiempos en los que cualquier recién llegado que dobla una esquina piensa que es la pierna derecha del Cid Campeador y que sostiene Occidente a hombros en horario de oficina (e, incluso, fuera de él), Jacinto, pese a su intenso y extenso curriculum artístico, es un buen hombre, en el sentido machadiano, y un interlocutor gentil y cariñoso que no agobia a nadie con su amplia trayectoria profesional, sino que le gana por su bonhomía.

Debo realizar una confesión final: la mayor parte de los datos que he recopilado en mi exposición no los he conocido por él, pues Jacinto no va por la vida contando estas cosas, y lo que he sabido por él ha sido siempre descrito en un tono de amistad y cercanía de tal intensidad que… era como contar aventuras comunes del día a día. Como las que, seguramente, poseo yo o posees tú, amable lector de estas líneas.

 

Jacinto, el hombre y el artista, merece este homenaje. Y para mí es un placer y un honor poder tomar parte en él.

sábado, 26 de agosto de 2023

"PEQUEÑO CANTO A LA SEQUEDA" (LEOPOLDO PANERO)

 

Pequeño canto a la Sequeda

...Todos los veranos,
bien de madrugada,
la humilde Sequeda,
como una palabra,
saluda mis ojos
con surcos y alas;
y entre las encinas,
desde mi ventana,
Valderrey asoma,
dibuja Matanza
su fiel lejanía
de errantes campanas.
Tejados humea
mientras rompe el alba,
y hacia Tejadinos
la cigüeña pasa.
¡Bustos y curillas,
mínima comarca
de centenos pobre
entre nubes altas!
 
         ...Todos los veranos,
bien de madrugada,
junto al tren que silba
sílabas de infancia,
y entre los tobillos,
piornos y retanas,
la Sequeda es una
costumbre del alma
y un lado del mundo
donde todo calla,
donde es todo ausencia
que nos acompaña
y nos reflorece
hoy, ayer, mañana.
 
         ...Nómada del viento
que por ella vaga;
nómada del cardo
que su piel araña,
nómada de ovejas,
pero sin mudanza,
la Sequeda es una
yerta rinconada
de lagunas –casi,
charcos– donde el agua
que beben los bueyes
de la lluvia guarda.
 
         ...Nómada de nubes,
(como la mirada
del pastor) no espera,
–¡la espera es tan larga!–
más que el mismo frío
con la misma escarcha,
los mismos vecinos
que la muerte iguala,
y algunas gallinas,
que al sol de las tapias,
en paz picotean
su estable jornada
de corral, y aún tibias,
de tan puro humanas,
buscan el adobe
de nocturna paja.
 
         ...¡Cauce del Turienza
cerca de Piedralba,
qué fina frontera
de juncos y ramas;
y el Teleno, lejos,
qué enorme distancia!
¡Tejados, Curillas,
Respirada calma
de Cuevas, y al margen,
Penilla y Celada!
¡Míseros barbechos
que un montón de parva
resume, y que un árbol,
repentino, baña
de melancolía
más que de fragancia!
 
         ...Todos los veranos
bien de madrugada,
dan cita a mis ojos,
que andan, andan, andan,
Tejadinos, Bustos,
Valderrey, Matanza,
y allá en Castrotierra
la ermita sagrada
¡Ojalá que un día
quien su tierra labra,
mire el surco henchido
por la fuente clara,
por la acequia pura
que en mi pecho canta,
cristalinamente,
desde la esperanza!
(Leopoldo Panero)

jueves, 20 de julio de 2023

POEMAS "NOSOTROS"

 

Nosotros

Faltos de calor humano,

vivimos bajo un cartón

mi compadre Juan y yo.

¡Qué digo, compadre! ¡Hermano!

 

La vida nos dio de lado.

La vida y su personal.

Nos acogió el soportal.

Y aquí andamos, mano a mano.

 

Tuvimos vida anterior.

Existió: nadie lo duda.

Mas toda aquella fortuna,

todo aquello, ya pasó.

 

Sólo nos queda, hoy, la calle.

Sobrevivir, ¡qué patraña!

La vida: mucha montaña.

Mucho monte y poco valle.

 

Y habremos de hacer camino.

¿Acaso existe otra opción?

Mientras hay respiración

traigan pan y no mal vino.

 

Faltos de calor humano,

vivimos bajo un cartón

mi compadre Juan y yo.

¡Qué digo, compadre! ¡Hermano!


(Antonio J. Quesada: poema extraído de la plaquette "Un hombre que espera quién sabe qué", Jákara Editores, 2021)

 

martes, 14 de febrero de 2023

CONVERSACIONES DE AUTOBÚS

 Los amigos de la Revista Refugios publican mi relato "Conversaciones de autobús", homenaje al autobús, leal compañero de batallas, y a José María Prieto, querido y admirado amigo y Poeta.

https://refugiosrevistacul.wixsite.com/refugios/single-post/conversaci%C3%B3n-de-autob%C3%BAs?fbclid=IwAR0O83Ry2tIqFrHKwnSzhIjUXzutAsS0pcqiT75HnnpmborhWGfa1bqQiqw

 

CONVERSACIONES DE AUTOBÚS

 

Antonio J. Quesada

A mi gran amigo el Poeta José María Prieto

 

En el autobús escucha uno cada cosa...

 

- Disculpe, ¿es usted el poeta Aurelio J. Quintana? -me llamó la atención que la señora le llamara Aurelio “Jota” Quintana, reconociendo el derecho a la vida de la jota intercalada.

- Sí, pero no se preocupe, que me estoy quitando. Ya casi no ejerzo... -respondió el poeta reconocido, con tono burlón.

El poeta de la jota intercalada sonrió, intercambió algunas palabras con la señora y siguió enfrascado en “Teoría y ejemplo”, libro de José María Prieto. “Exquisito, exquisito”, repetía de vez en cuando, y levantaba la mirada del libro, reflexionando sobre el texto que acababa de leer. Disfrutando.

 

El autobús continuó su trayecto y la vida siguió su curso. Aurelio Jota Quintana permaneció ensimismado con el libro de Prieto. La señora descendió un par de paradas después de su breve conversación y yo seguí leyendo el “Marca” (el entrenador del Real Madrid acababa de anunciar que no seguiría la próxima temporada: menuda faena). Fiel a mi otra gran pasión, debo reconocer que también inventariaba discretamente a todas las chicas que la vida ubicaba cerca de mi asiento.

 

Escucha uno cada cosa en el autobús...


martes, 24 de enero de 2023

"El Derecho desde otra óptica: la cultura como cristal con que se mira"

 Se publica el libro "El Derecho desde otra óptica: la cultura como cristal con que se mira". Es el primer volumen de la Colección "Cultura y Derecho", que coordino en Editorial Colex, y se un gran placer tenerlo ya aquí.

https://www.colex.es/libros/derecho-desde-optica-cultura-cristal-mira-3667

La Introducción a este bello trabajo es la que sigue.


INTRODUCCIÓN

Escribir una introducción o un prólogo para un libro no es tarea fácil. Sobre todo, si ese libro inaugura una colección que pretendemos que sea vigorosa y nos conducimos entre dos aguas tan turbulentas como la de la Cultura, con mayúsculas, y la del Derecho, también con mayúsculas.  

Dejó dicho Azorín, en alguna ocasión, que él no escribía prólogos. Y motivaba con creatividad su negativa, pues añadía que “los prólogos no sirven para nada. Si el libro es bueno no necesita prólogo. Y si es malo se hunde a pesar del prólogo”. Estas palabras no estaban pronunciadas al azar, sino que Azorín se vio entre la espada y la pared cuando Ernesto Giménez Caballero le solicitó un prólogo para su libro “Notas marruecas de un soldado”. El Maestro, que de tonto no tenía un pelo (por eso era Maestro), intuyó que con ese libro EGC iba a ir derechito a la cárcel, y debió de pensar que él ya estaba muy viejo para acompañar a la gente a según qué sitios. Por eso consideró más económico que solamente pusieran entre rejas a uno y no a dos, y salió por los cerros de Úbeda, que no es mal sitio para salir. Pero la frase es buena y debe meditarse.

También se cuenta que mi admirado Rafael Alberti, en la puerta de entrada a su domicilio romano de Via Garibaldi, 88, había colgado un cartel en el que se podía leer: “no se escriben prólogos ni se conceden entrevistas”. En perfecto castellano, para que no hubiera duda.

Un servidor, sin embargo, que no puede compararse con estos grandes de la Literatura española (aunque peregrine a Via Garibaldi, 88, cada vez que recala en su amada Roma), sí que escribe prólogos e introducciones de vez en cuando (generalmente para libros que existen). Y la presente introducción la escribe con especial felicidad.

Sí. Así es. Porque estamos dando a luz un proyecto maravilloso, y porque este primer libro está a la altura del tipo de productos que queremos que tenga continuidad en esta colección. Preguntaron en cierta ocasión a Juan Rulfo que por qué había escrito “Pedro Páramo”, y el genial autor respondió que quería tener ese libro en su estantería, pero no existía, y no le quedó más remedio que escribirlo él. Sí, de alguna manera es nuestra filosofía: intentaremos escribir y publicar libros que nos atraigan como lectores, en los que la Cultura y el Derecho paseen de la mano por la Calle Mayor bardemiana, para que toda la ciudad pueda verlos y darles las buenas tardes. Somos felices consumidores de nuestros productos, y… estamos deseando sentarnos, ya, a la mesa.

Partimos de la base de que la mayoría de los autores de nuestros trabajos se dedica al estudio del (y al trabajo con el) Derecho, por supuesto. Pero… hay muchos modos de ser y de estar en la vida. Y estas personas dedicadas al Derecho a las que aludo son conscientes de dos argumentos muy interesantes: 1- que en ocasiones no se puede entender alguna cuestión jurídica, o sería más complicado entenderla, sin atender a ciertos elementos de tipo cultural. 2- Que en ocasiones no se puede entender cierto fenómeno cultural o a cierto creador sin atender, de algún modo, al Derecho en alguna de sus manifestaciones. La carretera permite circular en ambos sentidos, por tanto, y la conexión es potente y clarificadora.

Hacemos un gran favor al mundo del Derecho (¿al mundo, en general?) introduciendo oxígeno cultural en él. Pero no nos quedamos ahí: estamos, con nuestras reflexiones, colaborando en la correcta comprensión de algún fenómeno jurídico o cultural con las armas del otro ejército. Y eso clarifica y enriquece, como casi todos los mestizajes. Los mestizajes suelen ser fructíferos, y nosotros llevamos el mestizaje en nuestro ADN. Además, estamos convencidos de que con nuestra óptica se inocula cultura en el auditorio jurídico y en la sociedad, algo de lo que siempre estamos muy necesitados. Un simple repaso por los nombres de las personas implicadas en esta Colección da una idea de la entidad y filosofía de la misma. Cada libro que se publique será una fiesta jurídico-cultural, sin duda.

 

“El Derecho desde otra óptica: la cultura como cristal con que se mira”, primer libro de nuestra colección, es un libro mestizo en todos los sentidos. Es un libro cuyo hilo conductor, sin duda, es el Derecho. Es un libro cuyo hilo conductor, tampoco cabe duda, es la Cultura. Es un libro en el que comprendemos que, sin una de estas vertientes no se entendería adecuadamente la otra. Todo está unido y… comprenderemos plenamente cada trabajo si somos conscientes de que sin Cultura o sin Derecho dicha comprensión sería imposible.

Por este libro pasean Jaime Gil de Biedma, Eduardo Mendoza, Pier Paolo Pasolini, Sade o José María Souvirón, entre otros creadores, y descubriremos en qué medida se acercaron al Derecho, el Derecho se acercó a ellos o cómo entender mejor tal o cual detalle u obra gracias al mismo. Detalles en los que, en bastantes ocasiones, a lo mejor no se había reparado. Con este libro iremos también al cine, para remirar con otros ojos aquello que ofrece la pantalla grande y que vemos con los ojos inocentes de Totò en “Cinema Paradiso”, pero donde también ejerceremos de Alfredo, sosteniendo una mirada más madura. Sigue el enriquecedor mestizaje, por tanto. Lo tenemos muy meditado: los profesores de Derecho que trabajamos con cine en nuestra labor profesional amamos tanto el cine como fin que intentamos, incluso, utilizarlo como medio en nuestro día a día académico. En el presente libro no escaparemos de la vida real y reflexionaremos sobre la historia y la memoria, sobre nuestra amada Filipinas (ese bello país hermano en el que se adentra uno en alguna ocasión y ya no sale jamás), sobre la guerra y el patrimonio cultural, sobre inmigración y cine (un auténtico subgénero dentro del género, pues al cine nada de lo humano le es ajeno), sobre la importancia de la libertad religiosa en la obra de un creador concreto (derecho fundamental cuyos límites son muy actuales en una sociedad en la que el multiculturalismo debe entenderse adecuadamente o mal camino tomaremos), sobre la magistral obra “Gernika”, de Pablo Picasso, y cómo es esencial remirarla con ojos jurídicos, a la vista de la vida y milagros que ha tenido el cuadro y que exceden de un magistral lienzo colgado en un museo. Entre otros temas, claro.

Prologar este trabajo, este primer trabajo de la colección, es un placer y, ante todo, un honor. Estoy convencido de ello, porque… uno es muy kantiano para todo en la vida, y es un placer y un honor escribir estas palabras iniciales de un libro que, como lector, me parece apasionante. Soy lo suficientemente hábil, a mis años, como para poder salir del paso con diplomacia ante tal o cual situación que pudiera incomodarme, pero también soy lo suficientemente honesto, a mis años, como para no ser capaz de vender crecepelos científicos en el Oeste. Por ello, si no fuese apasionante este libro que prologo, supongo que se hubiera notado en mis palabras.

Pero es, ciertamente, apasionante profundizar en cada tema de los que encontrarán a partir de ahora, amables lectores. Y como lo que debe hacer el señor o la señora que ofrece la información meteorológica es, además de proporcionar las explicaciones imprescindibles para transmitir si hará sol, lloverá o se mantendrá el inevitable anticiclón en las Azores, permitir que los espectadores vean el mapa y saquen sus propias conclusiones, lo mejor que podemos hacer es poner fin a estas líneas y permitir que ustedes disfruten del mapa y no de mi imperfecta geografía corporal.

Merece la pena disfrutar de esta obra. Pasen la página, gocen con la lectura y… perdonen a este prologuista si en algún momento ha tapado demasiado el mapa con sus explicaciones.

 

 

 

Antonio J. Quesada Sánchez

Director de la Colección “Cultura y Derecho”


sábado, 14 de enero de 2023

CIUDADES, LEYES Y LETRAS

 Un blog para no perderse. Además, agradezco el generoso guiño que se me hace en esta entrada.

https://ciudadesleyesyletras.blog/2023/01/03/diarios-dispersos-algo-mas-sobre-literatura-y-derecho/

lunes, 2 de enero de 2023

RECORDANDO A ÁNGEL DOCTOR

 

RECORDANDO A ÁNGEL DOCTOR: INTERLOCUTOR

 

Antonio J. Quesada

 

Ha muerto Ángel Doctor y… todavía no me he repuesto de la horrible noticia. Ni me repondré: de estas noticias no se repone uno nunca.

Vienen a mi mente tantos buenos momentos que me queda un vacío importante en el alma. Conocí a Ángel por sus escritos, como él me conocía a mí por los míos: ambos pertenecíamos a lo que yo, con mi humor habitual, llamaba “los colgados del Diariolatorre”, pues los columnistas estábamos como flotando en la web, colgados, ofreciendo nuestros escritos a todo lector que se pusiera a tiro, que es lo que debe hacer un columnista de raza (¿se puede decir esto, ahora, o se me acusará de algo por alguna parte?).

Recuerdo que, en aquellos tiempos, no estaba de acuerdo con él en casi nada pero… sentía una vibración positiva hacia ese columnista que me obligaba a pensar y lo hacía con un estilo que me agradaba. Me gustaba aquel señor que escribía bien todo eso con lo que yo no estaba de acuerdo. Con el tiempo, y sin necesidad de cambiar de ideas ni de intuiciones (sino más bien siendo exquisitamente fiel a ellas), sin necesidad de doblar las banderas, como apuntara Luis García Montero, fuimos acercándonos por aquí y por allá.

Cuando nos conocimos en persona la complicidad fue instantánea. Un tesoro. Ángel era de esas personas de las que aprender y con las que gozas. Nos enseñó la “gauche divine” que la cultura puede ser sexy y que la conversación puede ser un Arte, si uno es gentil con el interlocutor, y con Ángel era así. “Lo que no se puede en la vida es ser coñazo”, repetía Michi Panero a quien le oyera, y lo tengo muy interiorizado. Ángel era un lujo.

Juntos rememoramos aquella Catalunya que amábamos, tan distinta de la actual (aquello ya no volverá, si es que existió tal y como la pensábamos), y sus andanzas creativas de muy alto nivel por tan bellas tierras.

Fotógrafo excepcional, era un artista de la cámara (un fotógrafo no es quien hace selfies o toma fotos de los pies en la playa o amaneceres en el paseo marítimo, sin más). Alguna vez, en un ratito de complicidad, le dije que su arte no era para fotografiar a tantos políticos, y nos reímos con aquello. Él podía haberme dicho que yo vivía de explicar la compraventa a chavales que no quieren escucharla, en vez de charlar sobre Pier Paolo Pasolini o Manuel Vázquez Montalbán, y hubiese tenido toda la razón.

Ángel. Querido Ángel. Cada día reconozco a menos interlocutores. Soy muy selecto, que no clasista. Si detecto a arribistas, engolados, creídos, prepotentes o personas con mal fondo, no me siento con ellos ni a tomar café, y por eso me gusta decir que dialogo más con obras de arte (libros, películas, músicas) que con personas. Mis interlocutores son pocos, cada vez menos, pero fieles, y estar con ellos es un regalo.

Ángel era un interlocutor, aunque nos viésemos muy poco. He perdido a una persona de las que hacen que la vida sea digna de ser vivida.

Donde yo esté, amigo Ángel, estarás tú. Descansa en paz.

sábado, 31 de diciembre de 2022

LA TARDE EN QUE DI LA MANO A BENEDICTO XVI

Ha muerto el Papa Benedicto XVI, y recuerdo que en su día (15 de marzo de 2006) publiqué una columna de opinión en prensa escrita (ejercía como columnista de prensa, en aquellos tiempos) en la que recordaba una inolvidable anécdota que viví con él

D.E.P.

LA TARDE EN QUE DI LA MANO A BENEDICTO XVI

 

Antonio J. Quesada Sánchez

 

El pasado sábado fue 11 de marzo, fecha terrible donde las haya en la historia reciente de España (con perdón por lo de España, claro). Sin embargo, en este 11 de marzo romano que me tocó en suerte, la fecha ha sido para mí muy importante: fue la tarde en que di la mano a Benedicto XVI.

Gracias a mi buen amigo y colega de la Universidad Arturo Calvo (esto es tan raro como suena: colega de trabajo y amigo o viceversa), formé parte de la delegación oficial española en las Jornadas Europeas de los Universitarios, y viví momentos impactantes como atravesar el Aula Pablo VI detrás del abanderado nacional o poder dar la mano al Papa (también algún otro suceso menos espiritual, como una carrera vaticana para encontrar un baño en un determinado momento; así se lo expliqué a un Guardia Suizo, que ante mi descarnado planteamiento no tuvo más remedio que echarme una mano: “comprendo que esto no es muy espiritual, pero… ¿dónde queda el baño, por favor?”; en italiano sonó mejor, lo prometo). El rito vaticano me dio que pensar: acostumbrado a tantos papas laicos y a tantos ritos con pretensiones, esto fue como visitar una bodega riojana cuando no sólo has bebido siempre vino de cartón, sino que te lo han intentado vender como gran reserva. Enseña a verlo todo con otros ojos y a relativizar las cosas.

Ver a un Papa de cerca siempre impresiona, se crea en lo que se crea, y el “Papa tedesco” no es excepción: es un pensador metido en tareas gestoras, como tanto deseara Platón. El genial Malraux conoció a Mao-Tse-Tung y, como no le convenció demasiado el curso de la entrevista real, la reinventó en sus “Antimemorias”. Yo no soy Malraux (desgraciadamente), Benedicto no es Mao (afortunadamente), pero… “Entonces, Antonio, me hablas de la existencia de abundantes papas laicos”, “Efectivamente, Santidad, más de los que pueda imaginar, con clarines, oropeles y laicos obispos adulando”, “Que critican ritos milenarios pero organizan los suyos propios”, “Pues sí, Santidad, más o menos así. Apresurados y hasta con mal gusto, a ratos”. “Déjalos que hablen y que Dios ayude a todos”, “Supongo que es lo mejor, Santidad”. “¡Cómo está la vida, Antonio!” ¡No imagina, Santidad, lo que hay por esos mundos de Dios!”. Vale.


lunes, 10 de octubre de 2022

UN RELATO: "EL FIN DE TODO"

Se publica en la Revista Refugios mi relato "El fin de todo".

Es un gran honor.

https://refugiosrevistacul.wixsite.com/refugios/single-post/el-fin-de-todo?fbclid=IwAR3nFA7240mq_69x-VF10yWD5Q194HAqX-Nez6j9WrbMofbQzfpg0O9lq44 

 


EL FIN DE TODO

 

 

 

Antonio J. Quesada

 

 

Todo esto que cuento sucedió. Sé que sucedió, pues lo vi con mis propios ojos. Pero nadie me cree, pues no apareció en la prensa, en la radio ni en la televisión, y parece que los vecinos no se enteraron de nada. Lo que no sale en los medios de comunicación no existe.

Pero esto sucedió, créanme. Sé que sucedió, pues lo vi con mis propios ojos.

 

Bajé a la calle dispuesto para ese largo paseo con que me homenajeo, al alba, cada domingo. Desde que abandoné la práctica del fútbol, para evitar lesiones mayores (ya no tengo edad para lo que podía venir…), este paseo dominical es mi gran actividad deportiva. Ya sé que no es gran cosa, que nunca tendré los músculos de esos jóvenes que frecuentan los gimnasios y que, por tanto, jamás ligaré mujeres (u hombres, si tal fuera el gusto) con la diligencia que ellos exhiben. Lo asumo. No pasa nada: a problemas más graves hago frente cada día y no me vengo abajo.

Tiro la basura, que parece que fabrico cada sábado, a eso de las siete de la mañana y me dispongo a cruzar la calle para dirigirme al mar (“que es el morir”, como nos enseñara Jorge Manrique). Sin embargo, algo anormal sucede hoy: una parte de la calle está precintada. En concreto, la parte próxima a la entrada del garaje de mi comunidad de vecinos. Es el tramo en que hay una cafetería de calidad más que dudosa, tanto en sus productos como en su servicio. Algunas personas (algún policía, incluso) ocupan la calle, y todos miran hacia el bloque. No es normal este ambiente, en pleno domingo y a estas horas tan tempranas e indecorosas. He pensado que a lo mejor hay peligro de derrumbamiento: he vivido esa situación en otras ocasiones, y se parece mucho a esto.

No soy curioso, pero esa mañana me pudo la curiosidad y decido acercarme. Al fin y al cabo salgo para pasear: puedo cruzar en el paso de cebra próximo al lugar y, además, enterarme del problema. Al aproximarme veo a varias personas tomando fotografías de un concreto balcón con el teléfono móvil, y a bastantes más policías de los que imaginaba, todos mirando para el mismo balcón. Esto parece más importante de lo que pensaba.

Miro para el balcón: un joven parece intentar acceder al balcón desde la fachada, frente a la atenta mirada del público concentrado allí. El balcón está abierto y dentro hay una luz encendida.

Inmediatamente soy consciente de todo. Dios de mi vida.

 

El joven no intenta acceder a ningún sitio, ahora todo es evidente para mí: su inmovilidad, la extraña postura y la cuerda que une su cuello a algo que está dentro del balcón lo dejan todo claro.

Es la primera vez en mi vida que asisto, de modo tan descarnado, al espectáculo que ofrece una criatura que, vayan a saber por qué horrible razón, se lanza al vacío con el cuello abrigado por una soga.

 

En el balcón hay luz. Se percibe detrás de las cortinas. Es siniestro. Desde entonces me obsesionará ese escenario, cargado de la más horrible soledad: esas luces que un suicida deja encendidas antes de proceder a ejecutar su plan. Ya las había visto en otra ocasión, que ahora no viene al caso, pero a partir de ahora me perseguirá esa luz durante bastante tiempo.

 

Un espectador que no reparara en la cuerda que une el cuello con algo dentro del balcón podría pensar que el muchacho, vestido con ropa deportiva, pretende acceder al inmueble. Me sucedió a mí, incluso. El hecho de que la pierna derecha repose en un saliente de la fachada y el raro gesto de la pierna izquierda, flexionada, ayudan a pensar que en este preciso momento está en dicha tarea.

Sin embargo, no hay duda: la inmovilidad del joven y, ante todo, esa cuerda siniestra, maldita, no dejan lugar a dudas.

Esto no es el comienzo de nada. Esto es el fin de todo.

martes, 27 de septiembre de 2022

PRESENTACIÓN COLECCIÓN CULTURA Y DERECHO (EDITORIAL COLEX9

 

https://www.iberley.es/noticias/editorial-colex-presentara-jueves-coleccion-cultura-derecho-colegio-abogados-malaga-31902?utm_campaign=%5BColex%5D%20Eventos%20-%20Presentaci%C3%B3n%20Colecci%C3%B3n%20Cultura%20y%20Derecho%20de%20Colex&utm_content=222345338&utm_medium=social&utm_source=linkedin&hss_channel=lcp-14798867



viernes, 2 de septiembre de 2022

ENLACE CASO PADILLA

 No quiero perder este enlace, y me lo traigo aquí, para verlo cuando pueda.


https://diariodecuba.com/cultura/1662065008_41972.html 

miércoles, 24 de agosto de 2022

SESENTA AÑOS DE LA MUERTE DE LEOPOLDO PANERO (PUBLICADO EN EL FARO ASTORGANO)

 

LX AÑOS SIN LEOPOLDO PANERO

  

Antonio J. Quesada

Profesor Titular Universidad de Málaga

 

El 27 de agosto es una fecha marcada en el calendario por todos los amantes de la obra de los grandes poetas de la Familia Panero y/o de Astorga: el 27 de agosto de 1962 fallecía Leopoldo Panero. Estamos en 2022: este año, por tanto, se cumplen sesenta años de su muerte. Las cifras redondas siempre resultan sugerentes (no lo conectaré con redondeces corporales porque no están los tiempos para líos), y puede uno sentarse en el camino y meditar sobre la causa de la efeméride, en actitud arrebatadoramente machadiana.

Me da la impresión de que Leopoldo Panero es uno de los escritores más maltratados de la Literatura española (también lo fue su buen amigo Luis Rosales, por otras razones más que conocidas). “Demasiado castigo”, repetía Javier Huerta Calvo en un excelente trabajo sobre su poesía, y llevaba razón. A Leopoldo le han pasado muchas facturas, y sin embargo en el “haber” no se le computan tantos otros méritos también existentes. La simplificación que se hace de la imagen de Leopoldo Panero es irritante, y si eso sucede en la calle, algo que podría ser incluso razonable (pues en la calle se consumen los menús precocinados preparados y servidos por editoriales, periódicos, canales de televisión y todo eso, y la imagen de Leopoldo que difunden es la que es), resulta menos comprensible que también se divulgue desde bastantes Universidades y centros de investigación (aunque, cuando uno conoce cómo funcionan los Departamentos Universitarios y las Universidades, ya no se escandaliza de nada). Y aunque seamos algunos los que reivindiquemos que a un Poeta hay que valorarle por sus versos, y no por sus ideas políticas (del mismo modo en que a un Alcalde se le valora por sus actividades políticas, no por sus sonetos), la batalla está prácticamente perdida. Duele: a los que amamos las palabras como fin nos fastidia aquella frase de que “una imagen vale más que mil palabras”, pero… por desgracia la vida nos enseña que es dolorosamente cierta. Y Leopoldo Panero siempre será ese ausente de “El desencanto” (obra maestra del cine español, pero de la que hay mucha tela que cortar, por eso luzco buenas tijeras en conferencias y capítulos científicos de sesudos libros), esa figura empaquetada y atada que es aludida y criticada en la película y que no puede defenderse, como aquellos personajes de Sartre que nos enseñaron que el infierno eran los otros.

Si quieres triunfar en Literatura no te pelees con la izquierda, aseguran que afirmaba Alejo Carpentier, y por desgracia es otro mantra que tiene mucho de real. Si quisiéramos que Leopoldo Panero pasara un examen de progresismo, pues hay que estar del lado bueno de la Historia o vas mal, podríamos alegar datos como los que siguen. Siéntense y lean, que todo esto que enumero es real: a) el Continental de Vicente Aleixandre invitándole a celebrar con él y con Cernuda la llegada de la II República, el 14 de abril de 1931; b) su romance publicado en el “Faro Astorgano” en homenaje a los héroes de la sublevación de Jaca (4-5-1931); c) su estancia matritense durante el periodo republicano y su labor cultural de aquellos años; d) su relación con Luis Cernuda (antes de la guerra y en Londres, después de la guerra); e) su colaboración poética en el primer número de “Caballo verde para la poesía”, revista de su entonces amigo Pablo Neruda; f) su pasión por César Vallejo, a quien lleva a Astorga durante unas Navidades; g) su insignia de plata con la hoz y el martillo en la solapa; h) su anglofilia durante la Segunda Guerra Mundial (tal y como pudo comprobar el Agregado Cultural alemán Sifauer en Madrid); i) su cercanía con el Socorro Rojo Internacional; j) su casi fusilamiento por el bando nacional durante la guerra; k) su reivindicación de poetas como Miguel Hernández, García Lorca, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Jorge Guillén, en tiempos en los que el “Centinela de Occidente” ejercía también de crítico literario, con lo que ello conllevaba. Etcétera. Datos biográficos, todo los citados, que no suelen ser valorados por quienes entienden que Leopoldo Panero era el poeta oficial del franquismo, autor del “Canto Personal” y figura criticada por tierra, mar y aire en “El desencanto”: Se acabó el debate.

“No es esto, no es esto”. No. No puede ser esto. Ya lo he dejado por escrito, en libros científicos y trabajos en prensa: mucha culpa de esta situación que vive Leopoldo después de muerto la tiene “El desencanto”, la magistral película de Chávarri que tanto daño provocó, dicho sea de paso. Creo que “El desencanto” era, en realidad, “Los desencantos”: el de Chávarri, el de Querejeta, el de Felicidad Blanc, el de Leopoldo María, el de Juan Luis y el de Michi. Cada uno hacía su guerra: unas guerras que, adecuadamente ensambladas, y gracias a la brillantez, atractivo y encanto de los protagonistas (y al buen hacer técnico de los hacedores de la película), dio a luz a un producto audiovisual de gran potencia e impacto. Y si para hablar de Leopoldo Panero tomamos solamente una parte y asumimos como verdad oficial el juego de espejos (algunos trucados) puesto en marcha magistralmente en una película brillante, mal vamos. Sin ser conscientes (o siéndolo, ¡ay!) de que una obra creativa como puede ser una película debe interpretarse como lo que es, como corresponde a una obra creativa, y no como un Acta Notarial en el que un serio señor vestido de gris certifica esto y lo otro.

Hay que resituar a Leopoldo Panero. Hay que leer a Leopoldo Panero: sus versos son su mejor tarjeta de presentación. Los versos de un poeta nunca suficientemente valorado. En estas fechas, cuando recordamos este aniversario, es buen momento para releer sus textos poéticos. Disfrutemos de sus versos. El resto… es prosa.

viernes, 29 de julio de 2022

REPENSAR LA UNIVERSIDAD

Está bien repensar sobre nuestro trabajo.

https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2020-09-10/tienen-sentido-aun-las-universidades/


martes, 26 de julio de 2022

"ESTRANY": UN POEMA DESCARTADO

Es todo un HONOR ser parte de la "Antología del descarte" (Jákara Editores, 2022), junto a tan queridos y admirados poetas. ( https://jakaraeditores.es/libro/antologia-del-descarte_142306/ )

Mi poema, "Estrany", descartado por razones extra-literarias, me trae bellos recuerdos de un tiempo y de un lugar que, sin duda, ya no existen.


Estrany

La Biblioteca Joan Triadú,

ya,

no me regala más asilo

por hoy.

Bancos, fuera. Junto al jardín.

Leo

algo sobre Vázquez Montalbán

mientras los niños musulmanes,

en el césped,

sueñan con ser Iniesta o Xavi,

y sus madres,

tocadas con pañuelos de colores diversos,

hablan en otra lengua también extraña para mí.

Cae la tarde

y

el estrany,

jo,

inventaría sus pasos

y reflexiona

sobre todo aquello que aparcó en su tierra

(¿su tierra? ¿Existe algo de su propiedad en alguna parte?).

Antonio J. Quesada (poema inédito rescatado para la Antología)